SPECTAVI, reseñas críticas -teatro,literatura,plástica,cine,ocio-

Julieta Mariel Messer Contacto: julieta.messer@hotmail.com

arteBA, edición 28, 11-14 abril de 2019

Por Jesica Guarrina.

Foto: gentileza Fundación arteBA.

En su edición número 28 de la feria más prestigiosa de arte moderno y contemporáneo, arteBA muestra por qué es siempre una buena opción a la hora de apreciar, contemplar y disfrutar de buen arte. De la mano de su –ya típica- distribución algo laberíntica, el espectador puede ir deambulando de una forma relativamente suelta y libre por cada una de las galerías representantes de más de 30 ciudades, incluidas algunas pertenecientes al extranjero. Esta forma de organización y localización de las galerías en stands previamente asignados le otorga ese aire de “feria”, de espacio a “rienda suelta” y propone cierta invención a la hora de recorrer la totalidad del Pabellón A, perteneciente al tradicional predio de La Rural. Por supuesto que todo el evento está perfectamente planificado con suficiente anticipación –y desde ya, sabemos que cuenta con el patrocinio de varias empresas y corporaciones de distintos ramos-: no obstante, a nosotros, los espectadores, nos gusta percibir ese esfuerzo en llevar el arte a las “ferias” y que no solo quede circunscripta espacial e institucionalmente a galerías y museos tradicionales.

El éxito de la feria, a mi modo de ver, radica en que nos lleva a rememorar a los grandes clásicos del arte moderno y de la vanguardia argentina de los años ‘60 y ‘70 –años fructíferos, previos a la nefasta dictadura, en los que gran parte de los artistas de la época se vinculaban al Instituto Di Tella de la calle Florida al 900-. Esta denominada “generación Di Tella” es recordada, homenajeada, puesta en vigencia y en valor año tras año por gran parte de los expositores de arteBA. Imposible no esperar por los Berni, los Alonso, los Noé, los Gorriarena, los Ferrari. Pasan las temporadas y el arte moderno y vanguardista sella con prestigio y admiración  cada una de las ediciones de este fantástico evento. Dentro de esta esfera del arte de los ‘60 y ‘70 –y de algunas décadas anteriores también, pues la psicodelia y la bohemia no surge de la nada- encontramos a los informalistas, los abstractos, los concretistas, los del arte cinético y óptico, los hiperrealistas, los de la Nueva Figuración…Asimismo, es imposible no destacar a algunos de ellos –quizá muchos se me escapen en esta enumeración-: Kemble, del Prete, Yente, Gurtvich, Renart, García Uriburu, Porter, Bony, Minujín, Iommi, Giménez, Suárez, Schvartz, Maresca, De la Vega, Gómez, Spilimbergo, Seguí, Puzzovio, Benedit, Xul Solar, Pettoruti, Castagnino, entre otros.

Entre los artistas más jóvenes o que todavía producen obra en la actualidad, me ha sorprendido la “Orquesta Perversa” de Pablo Insurralde, artista que viene poblando los artículos y notas de arte online durante el último tiempo. Se trata de una sinfonía de objetos cortantes, tétricos y extraños, colgantes y móviles, confeccionados en porcelana, gres y terracota esmaltada. También destaco a Noemí Escandell, quien con sus “Estructuras Primarias” me ha remitido al universo de las maquetas que realizan los estudiantes de arquitectura en madera balsa policromada en colores bien saturados y brillantes: rojos, azules, blancos. Entre los extranjeros, me ha sorprendido la obra de la joven artista de Santiago de Chile, Pilar Mackenna, quien realiza objetos escultóricos a partir de troncos de árboles, ramas y ramitas, pintura e intervenciones para otorgarles una belleza especial, por fuera del ámbito natural del cual provienen originariamente. Asimismo, la obra política del colombiano Armando Ruiz sorprende por la factura delicada y puntillosa a la hora de confeccionar sus libros de tela y pintura, a la vez que por el contenido de denuncia y reflexión de la situación social actual volcado en ellos.

Tal como hemos mencionado, varios son los motivos por los cuáles visitar y disfrutar la edición de arteBA 2019. Sin embargo, un aspecto queda claro: a falta de renovación creativa y/o de ese ímpetu que ha caracterizado a las vanguardias artísticas europeas y latinoamericanas de la primera mitad de s. XX, de erigir al arte como una esfera inserta en la praxis social vital -y no como una esfera netamente autónoma y separada de la sociedad en la que se inscribe y de la cual emerge- es pertinente retrotraernos a los clásicos de la modernidad. Con esto, quizá no perdamos de vista que la potencia social y política de esta época no radica solamente en la fuerza artística inherente a los objetos de arte en cuanto tal, sino también a ese esfuerzo conceptual, por parte del espectador, de retrotraerlos a su contexto de producción y a las condiciones de su surgimiento y emergencia. El hecho de pensar cómo estas obras se han producido, por parte de quiénes, con qué objetivos o fines, desde qué paradigmas o ideas rectoras, puede hacernos reflexionar y repensar acerca de los fundamentos estructurales de la sociedad de nuestro tiempo.

 

 

 

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Esta entrada fue publicada el 13 abril, 2019 por en Artes Visuales.
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