SPECTAVI, reseñas críticas -teatro,literatura,plástica,cine,ocio-

Julieta Mariel Messer Contacto: julieta.messer@hotmail.com

Cordón Soho

“Burn down the disco/Hang the blessed DJ/Because the music that they constantly play/ It says nothing to me about my life/Hang the blessed DJ/Because the music they constantly play”

Morrisey Panic

Por Julieta Messer

El pintoresquismo montevidiano se ve perfectamente reflejado en “Cordón Soho” una novela de Natalia Mardero editada en Uruguay por “Estuario” que explora los vínculos humanos con una estética pop llevada al paroxismo. Un grupo de amigos, una agencia de publicidad, un triángulo amoroso, todo se ve teñido por una descripción minuciosa del barrio “Cordón” en Montevideo. Para el lector extranjero los indicios uruguayos no tardan en llegar: “Grapamiel”, “Ómnibus” o “Apartamento” son palabras suficientes para identificar el uso coloquial rioplatense que tiene la novela a lo largo de toda su extensión. El uso del alcohol como elemento narcótico de la juventud, las fiestas interminables, las sustancias prohibidas, todo se mezcla en “Cordón Soho” dando a ver el tránsito cotidiano de una juventud montevideana que lucha contra un horizonte complejo en materia laboral, en donde la pauperización del trabajo es presentada como un suceso corriente. Algo lógico como obtener una ganancia económica luego de un trabajo se vuelve una pesadilla para “Valentina” la protagonista de esta ágil novela. Allí Mardero utiliza como recurso la descripción de los propios pensamientos de su heroína para reflejar el estado de angustia y desesperación a nivel cotidiano.

“Cordón Soho” tiene además como hilo conductor de su trama la completa expresión de la diversidad sexual al presentar a sus protagonistas “Valentina” y “Carolina” en el medio de una relación amorosa compleja en dónde la mirada del otro angustia y reprime todo tipo de sentimientos. Mardero señala este tema con astucia describiendo la mirada de los otros cuando las dos chicas ingresan a un bar. Lo heteronormativo sigue en pie como una columna difícil de derribar, los prejuicios están a la orden del día, mezclados con los miedos, la necesidad de expresarse y la construcción de una identidad lo más verdadera posible. Mardero describe ambientes en donde lo trivial se vuelve el eje de una sub-trama más densa y angustiante: “…Abrieron la puerta y el calor y la música las succionó, casi la mitad de los presentes se dio vuelta para verlas entrar, para ver si eran conocidas o simplemente por curiosidad…” Además, esta imposibilidad de expresarse con libertad se ve claramente tapada con fiestas repletas de alcohol, como si ese descontrol pudiese anestesiar tanto dolor.  Allí Mardero condensa su furia y recurre a la máscara literaria más poética, en lugar de decir “La protagonista fue al baño” escribe mágicamente “…Sacó con fuerza horas de cerveza. Se limpió y salió por más…”. Mardero recurre permanentemente a este procedimiento, hacia el final del libro otro gran párrafo da cuenta de esta estética: “…La carne sangró sobre la tabla de madera, las papas y los boniatos florecieron con pétalos de papel de plomo y las botellas dejaron marcas de agua sobre el mantel…”

Como lectores vecinos del otro lado del charco siempre es inevitable buscar familiaridades, hermanar a los escritores, hallar cierto parecido apenas separado por algunos kilómetros de distancia. Es inevitable comparar la prosa de Mardero con algunos escritores insufriblemente pop tales como J.P Zooey en una novela como “Te quiero” publicada por editorial Sigilo en Argentina. El procedimiento de poner en escena el capitalismo salvaje es el mismo: las marcas de productos no aparecen para nada disimuladas. Por el contrario todo se nombra en “Cordón Soho”: desde Facebook, Fiat, Scania, Coca Cola hasta los confites “M & M “. La estética narrativa de partir de un hecho trivial para profundizar los vínculos posteriormente es algo frecuente en este trabajo de Mardero. Una descripción abundante desfila por las páginas de este libro: la noche de Montevideo, las relaciones humanas en el trabajo, los problemas cotidianos. Todo esto no es más que una excusa para que una escritura fresca refleje la construcción de una juventud llena de sueños y a la vez de dificultades. Además, en la narrativa de “Cordón Soho” desfila un corpus musical variado, referencias a la literatura uruguaya del siglo pasado y un claro homenaje al cine clásico en muchas de sus páginas. La figura de Roberto de las Carreras, el anarquista modernista que pregonaba el amor libre a fines del Siglo XIX es un guiño para los libreros conocedores de la literatura rioplatense: “…Entonces Raúl le dijo que estaba regalando vanguardia…” dice el relato acerca del librero que atiende a Valentina y le vende un libro de Carreras.

La palabra “Compañero” viene del latín, deriva de “Comedere” y “Panis“, o sea que tiene que ver con “Comer del mismo pan”, “Valentina”, la protagonista de “Cordón Soho” desea eso: poder encontrar alguien, independientemente de su orientación sexual con quién poder compartir momentos, encontrar esa afinidad difícil en el medio de un mundo personal bastante hostil.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 28 junio, 2018 por en literatura y etiquetada con .
A %d blogueros les gusta esto: