SPECTAVI, reseñas críticas -teatro,literatura,plástica,cine,ocio-

Julieta Mariel Messer Contacto: julieta.messer@hotmail.com

Cenizas en las manos

Por Jesica Guarrina.

En un escenario profundo y oscuro se despliega esta maravillosa obra, basada en el texto dramático del escritor francés Laurent Gaudé, Cendres sur les mains (2002). En el inicio, destaca la protagonista femenina: personaje algo espectral, cuenta y le relata al espectador ciertos eventos trágicos de su vida. Al poco tiempo, aparecen los personajes masculinos, dos trabajadores, llenos de pesares y angustias, dedicados a la incineración de cadáveres de guerra. Destinados a deshacerse de cuerpos muertos de modo casi irremediable e inevitable -pues ¿qué otra cosa podrían hacer en un mundo asolado por la guerra, el holocausto, el genocidio y la devastación ambiental y humana? -, se ven atravesados, además, por cuestionamientos personales y demandas por mejoras en las condiciones de trabajo. Es así que se entrelazan varios ejes de significado en esta puesta: por un lado, la ironía del destino del saber que algunos, para mantenerse con vida, deban enterrar y sepultar a los no sobrevivientes. Por otra parte, en medio de tal burbuja por la supervivencia, se establece un lugar otro, un tiempo otro, una lógica social otra, por fuera del orden social normal. La normatividad en suspensión no implica que los personajes –en la piel de excelentes actores- no puedan y no deseen expresar sus deseos y ansias de reclamo por mejores condiciones laborales. El humo parece afectarles demasiado los pulmones. La cal, las provisiones y los alimentos no llegan a tiempo. Todo parece conspirar en una atmósfera dark, gótica –iluminada por un gran haz de luz verde que remarca el centro del escenario-, empolvorada y de humareda –tal es el efecto de las cenizas provenientes de las enormes fogatas-, cruenta y frívola, en la que ellos, poco a poco, se irán sometiendo a la impiedad de los requerimientos del propio cuerpo. La desolación de los cuerpos muertos los invadirá paulatinamente. Ellos mismos ahora constatan que, también, están inmersos en una lucha atroz por la supervivencia.

En medio de este drama, transmitido con rigurosidad dramática, sus vidas como trabajadores de guerra se interceptarán con la de una sobreviviente: el cuerpo de una mujer, la cual se creía sin vida y que ahora aparece desde el fondo de la escena. Tal como si fuese una especie de renacimiento trágico, modificará la situación, el modo de pensamiento y de acción de los obreros de la incineración, les hará agudizar sus interrogantes individuales.  No se involucrarán de forma cercana, pero sí de modo íntimo y profundo en sentido reflexivo.

La obra se construye por la sucesión alternada de parlamentos dirigidos al espectador y diálogos entre los trabajadores. En ellos se entrelazan y superponen las lógicas laboral y moral, la económica y la psicológica-personal. Ambas historias, la de la mujer y la de los dos hombres, brillan por sí mismas, al tiempo que cobran pleno sentido permaneciendo y siendo relatadas en conjunto. El espacio escénico también es aprovechado al máximo: los personajes aparecen en escena desplazándose por los laterales, desde el fondo, yendo de un lado al otro.

Cenizas en las manos resulta ser una propuesta seria, intensa, dramática, potente en su contenido y en su intensidad actoral. La apuesta por el tratamiento de la guerra, nunca ha resultado sencilla: sabemos que existe un derecho específico de guerra, una sociología de la guerra, una teoría social acerca de la guerra que la posiciona en la suspensión momentánea de ciertos códigos y reglas sociales cotidianas. Tal tratamiento de la ironía que presenta el destino histórico ante un acontecimiento bélico de envergadura -resultado de una mezcla de cierta locura social con los efectos de exacerbación producidos por un capitalismo salvaje que lo antecede- se expone de manera adecuada, inteligente, sutil y profunda a la vez.

 

Ficha técnico-artística

Actúan: Emilse Díaz, Román Puente y Alejandro Gennuso.

Dramaturgia: Laurent Gaudé

Traducción: Jaime Arrambide

Producción: Christian Isore

Escenografía y vestuario: Pepe Uría

Diseño Sonoro y Música: Gustavo Lucero

Diseño de Luces: Lucas Orchessi

Diseño Gráfico: Pablo Bologna

Gestión Ejecutiva: Rubén Sibilia

Prensa y redes: Gastón Asprea

Asistente de Dirección: Belén Pallotta

Dirección: Ana Fouroulis Isoré

 

Teatro Payró.

San Martín 766, C.A.B.A. Informes: 4312-5922

Sábados 20h.

Entradas: $280 / Est. y Jub. $230 – Reservas: http://www.teatropayro.com.ar/

Compra por Alternativa Teatral: 2×1 con Club La Nacion, Club Personal, Clarin 365, Sagai y Escena Club

 

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Esta entrada fue publicada el 23 marzo, 2018 por en teatro.
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