SPECTAVI, reseñas críticas -teatro,literatura,plástica,cine,ocio-

Julieta Mariel Messer Contacto: julieta.messer@hotmail.com

Encerrada, La Obra

Por Jesica Guarrina.

Encerrada nos invita a preguntarnos por el cruce entre dos conceptos fundamentales que atraviesan la historia de la filosofía y de las ciencias sociales: la Belleza y el Poder. Inspirada en los cuatro años de encierro a los que fue condenada la condesa Erzsébet Báthory de Ecsed, la obra pretende problematizar el mito difundido en la historia popular acerca de dicho juicio y castigo. Según el mito, la condesa -perteneciente a una de las familias más tradicionales de Hungría, casada en 1575 con su primo, el conde Ferenc Nadásdy- habría cometido más de seiscientos asesinatos a jóvenes mujeres del reino. Sus crímenes estarían ligados a una lógica sacrificial y de la brujería por medio de la cual se utilizaría la sangre femenina para lograr el rejuvenecimiento y la perpetuación de la belleza.

Apelando a una interpretación maravillosa, la actriz logra sumergirnos en el clima del mito. Construye un personaje absolutamente cautivador: mezcla de lo femenino y de lo animalesco, la condesa aparece a veces como un mujer poderosa, a veces como un monstruo asustador. Dicho intercambio y alternancia entre rasgos de carácter bien delimitados, nos conducen a las reflexiones acerca de la belleza y el poder. Por un lado, el personaje no puede discimular su obsesión por la sensualidad femenina, la belleza y la sexualidad. Por el otro, no dejan de aparecer ciertos tintes ligados al sadismo, la violencia y el poder. El poder no se constituiría como la mera “probabilidad que tiene un hombre o una agrupación de hombres de imponer su propia voluntad en una determinada relación social”, que crea relaciones de dominación entre los miembros de una comunidad ya sea por tradición, burocracia o administración o carisma atribuido a cierto líder, tal como pretende la sociología clásica [Weber; Economía y Sociedad]. De modo de sustentar las relaciones de poder, faltaría agregar toda una dimensión simbólica del imaginario social, construida en el orden del discurso ideológico y mítico. Si bien, la historia cuenta conflictos y disputas de poder político reales entre la condesa y el rey de Transilvania, este punto no sería lo principal de la trama. Antes bien, el espectáculo muestra a una mujer de poder –y no un hombre- y el discurso legitimador o estigmatizador en torno a ella. Existirían una serie de mecanismos e impedimentos sociales que limitarían la capacidad de imponer la propia voluntad de poder de la condesa y que justificarían, por ejemplo, el hecho de la confiscación de sus bienes, tierras y demás posesiones. De esta manera, Bathory, ya viuda, es acusada y condenada por crímenes asociados a la brujería, la tortura, el asesinato y la perversión sexual. Mito o realidad, le compete al espectador dilucidar si la creación de tal discurso oficial posee asidero verídico o se trata de proveerle a la sociedad un dispositivo ideológico fuerte para apartarla de su posición de poder en la sociedad de su tiempo.

La condesa cobra voz y cuerpo de la mano de una excelente interpretación a cargo de Berra Larrosa. Le brinda al espectador su versión de los hechos. Le transmite su pasión y su dolor. Logra trasladarnos al fondo oscuro del calabozo: su propio castillo, el cual se convierte en su prisión hasta su muerte en 1614. Sin ventanales ni puertas, ni resquicios por los cuales contactarse con el mundo exterior, la condesa se ve forzada a permanecer bajo el más profundo encierro. Nosotros espectadores, también logramos compenetrarnos en dicha lógica. Sentimos el silencio, el fastidio, el tedio, la pasión reprimida dentro de esas cuatro paredes oscuras. Una silla de madera estilo antiguo y tres espejos oscuros componen toda la escenografía. El resto es voz, cuerpo, interpretación: texto poético encarnado de manera especial, invitándonos a la discusión filosófica. No sólo acerca de ciertos conceptos tomados como valores sociales trascendentes –la belleza, lo sensual, lo atractivo, el poder- sino también acerca de la producción y reproducción de discursos (míticos) vigentes del imaginario social y las condiciones de producción de dichos discursos justificadores del orden social.

 

Ficha técnico artística

Actriz: Limay Berra Larrosa.

Dirección: Alejandro Caprotta.

Dramaturgia: Ariana Perez Artaso.

Escenografía y vestuario: Flavia Méndez.

Fotografía: Marisol Méndez.

Diseño sonoro: Federico Cocini.

Asistente de dirección: Sol Altare.

Prensa: Ariana Perez Artaso.

 

Espacio Templum

Ayacucho 318, CABA.

Viernes 21.30h.

Reserva de entradas desde el teatro al 4953-1513 o Alternativa Teatral

http://www.alternativateatral.com/obra50978-encerrada.

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Esta entrada fue publicada el 22 septiembre, 2017 por en teatro.
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