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Julieta Mariel Messer Contacto: julieta.messer@hotmail.com

La química diaria

Por Luciano Alonso

Vladimir es un personaje muy particular, plasmado con gracia por Pablo Mónaco. Se trata de un ruso que estuvo a punto de ser astronauta, pero que tuvo que postergar sus sueños con la caída de la Unión Soviética. Cada tanto, siente nostalgia por esa vida que no fue, pero, cuando se pone melancólico, se toma un vodka y se le pasa. Básicamente, ya se ha resignado a su destino. Ahora, Vladimir es dueño de un camping en la Patagonia, donde transcurre esta historia.

Johnny, Luca y Facu, son tres amigos que se conocen desde la secundaria, que acampan tranquilamente en ese mismo camping y todo es prosperidad hasta que, por azar, descubren que Karina, una vieja amiga de la época del secundario, está allí mismo, pasando unos días junto a su novio. Aparentemente, Karina ha dejado una huella indeleble en la historia personal de cada uno.  Todos han soñado con ella. Todos quisieron y anhelaron algo con ella y la herida del rechazo todavía persiste, pese a los años transcurridos.

Vladimir conversa con los jóvenes que, casualmente, son estudiantes de física. Un poco en broma, un poco en serio, Vladimir les narra la historia de James Richards, quien asegura haber estado en una dimensión paralela, donde los Beatles nunca se separaron. Desde esa dimensión paralela, supuestamente, trajo un disco de los Beatles, llamado “Everyday Chemistry” (La química diaria). Lo trajo en un walkman, el mismo walkman que ahora usa Vladimir.

Nota al pie: la leyenda es real. De hecho, el disco se puede escuchar en Youtube y todo. No pasa de ser un mash up de temas solistas de la carrera de cada uno de los integrantes de los Beatles, pero la anécdota es genial, de esas anécdotas de sobremesa, que hacen las delicias de la concurrencia.

Vuelta a la obra: resulta que los amigos tienen un cassette de la época del secundario, donde grabaron sus propios deseos, para el futuro. No tienen dónde escucharlo. Vladimir les ofrece su walkman, pero les advierte que no se les ocurra borrar sus recuerdos y grabar encima otros nuevos o, de lo contrario, podrían alterar el presente. La advertencia de Vladimir podría ser una broma. No obstante, esa noche hay una lluvia de meteoritos (un fenómeno que sólo acontece cada cuarenta años) y Facu hace lo que no debía hacer: graba un nuevo deseo, sobre el viejo. Entonces, como corresponde a toda historia fantástica, el deseo se hace realidad.

No obstante, la trama se complica cuando el cumplimiento del deseo no sale exactamente como quería. Si algo nos enseñó El efecto mariposa o Volver al futuro, es que cualquier cosa que alteremos en el pasado, modifica el presente, de manera inesperada e incontrolable. Facu intenta revertir el efecto y, aprovechando el poder mágico del walkman, vuelve a alterar el continuum espacio temporal, una y varias veces, probando diferentes realidades alternativas, sólo para descubrir (como los personajes de El Mago de Oz), que lo que realmente desea, en realidad ya lo posee.

La obra funciona en varios niveles. Es una historia de un grupo de amigos viviendo una simpática aventura, es una historia de amor, es cómica, es divertida, es dinámica, es inteligente. Plantea una serie de teorías que, a esta altura, ya son un tópico de la ciencia ficción, pero lo hace con mucho humor, en lo que podría ser un sentido homenaje al género. Como toda obra de valor que se precie, dialoga con obras precedentes. Desde About time, de Richard Curtis, hasta Coherence, de Ward Byrkit (donde un fenómeno meteorológico también servía como excusa para explicar la alteración del espacio-tiempo).

La química diaria es una obra sólida, arraigada en el género fantástico, pero que no se cierra en él. Por el contrario, se puede disfrutar más allá de cualquier género. Sostiene un ritmo ágil, que no decae en ningún momento e invita al espectador a participar mentalmente del desafío de imaginar otras realidades posibles. Actividad que, en definitiva, resulta muy gratificante.

Ficha técnico artística

Dramaturgia: Mariano Saba
Actúan: Francisco Andrade, Florencia Chmelik Martinec, Santiago Fondevila, Tomás Mejía, Pablo Mónaco, Fermin Varangot
Vestuario: Lara Sol Gaudini
Diseño de escenografía: Jose Escobar
Diseño de luces: Ricardo Sica
Realización de escenografia: Jose Escobar
Ilustrador: Lucía Buchar
Diseño gráfico: Lucía Buchar
Asistencia de dirección: Julieta De Moura
Prensa: Silvina Pizarro
Dirección: Francisco Prim
Duración: 75 minutos
Clasificaciones: Teatro, Adultos
NÜN TEATRO BAR
Juan Ramirez de Velasco 419
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 4854-2107
Web: http://www.nunteatrobar.com.ar
Entrada: $ 200,00 – Sábado – 16:30 hs – Hasta el 07/10/2017

 

 

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Esta entrada fue publicada en 14 septiembre, 2017 por en teatro y etiquetada con .
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