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Julieta Mariel Messer Contacto: julieta.messer@hotmail.com

Lucro cesante

Por Luciano Alonso*

Estamos inmersos en un sistema capitalista, que habilita que el dinero sea el motor y sangre de sociedades e individuos. Para bien y para mal, es lo que ha pasado con la civilización occidental. Luego, casi cualquier actividad humana queda supeditada a la lógica del capitalismo, incluso aquellas actividades que creíamos más secretas e íntimas, como el amor. Michel Houellebecq ha escrito largo y tendido a propósito de ello. Por supuesto, se lo ha tildado de cínico y eso es todo. Nos cuesta asumir el error del dinero, porque asumirlo es asumir, también, el error de la civilización.

No entendemos una sociedad que no se estructure sobre la lógica del capitalismo. Luego, todo tiene un precio. Luego, el mundo es un supermercado. Las vacaciones, entendidas como ese momento en que las responsabilidades quedan suspendidas, entendidas como ese momento de libertad individual, tienen, desde luego, su lugar dentro de una lógica capitalista. Por eso, la obra de Ana Katz se llama “Lucro cesante” y no de otra manera. Porque, dentro de la perversa lógica capitalista, eso es lo que las vacaciones representan para todos los empleadores del mundo, respecto a sus empleados.

El mundo capitalista es una maquinaria perfecta, diabólica, pero perfecta. Todo tiene un precio. La pasión, el dolor, la inteligencia, la rebeldía. Todo tiene un valor de uso y de cambio, todo tiene un mercado. El único subversivo es el que se niega a consumir y a comprar. Por eso hay tan pocos subversivos. No somos otra cosa que clientes en la gran feria del mundo.

Es necesario tener presentes todas estas ideas, para poder ver “Lucro cesante” y disfrutarla, con incómoda alegría. No es que la obra sea panfletaria. Todo lo contrario. La obra es, aparentemente, frívola. Su argumento bien podría distraernos de realizar ninguna lectura filosófica. Pero el título de la obra funciona como un recordatorio, como un llamado de atención permanente. Todo lo que vemos en el escenario bien podría ser de una frivolidad absoluta, pero no lo es, porque, simplemente, ya no es posible ser completamente frívolo en un mundo capitalista. Todo lo que uno hace (o deja de hacer) tiene una consecuencia y un impacto en el mercado.

Las protagonistas de “Lucro cesante” son muy jóvenes. El peso de la civilización y del capitalismo parece no tocarlas. Sin embargo, lo hace. De manera sutil, incluso constantemente. Desde la discusión que tienen entre ellas a propósito de un pozo común (y la farsa de la comunidad), hasta el acto de ir a bailar y sus consecuencias. El amor y la belleza también son valores mercantiles. El sexo y la atracción física son un valor en alza. Los que tienen poco quieren más y los que no tienen nada quieren un poco. Lucha de clases.

Incluso hay otras capas y planos de discusión y sentido que articulan y atraviesan la obra, como la elección de la música. La cumbia, expresión auténtica de provincias y clases bajas, apropiada por los citadinos asalariados.

Las actrices encarnan a las protagonistas con una naturalidad total. Hasta un punto en el que realmente confundimos a los personajes con las personas. Transmiten la sensación de cercanía, hasta que empiezan a desdibujarse los límites de la representación. Realmente pensamos que los personajes son reales, que son ellas, que son personas que conocemos o incluso nosotros mismos y esa cercanía produce simpatía y antipatía por partes iguales y eso es genial y terrible.

Ya lo sabemos, la visión del mundo que propone Ana Katz, como autora, es inteligente, afilada, precisa y sutil. El retrato de la sociedad, permanentemente en crisis, es realizado con amabilidad, sin golpes bajos, incluso con cierta ternura. Es posible que el mundo sea un lugar horrible, pero es difícil señalar algún culpable. Las protagonistas de la obra seguro que no tienen la culpa de nada. O tal vez sí. Tienen que ir a ver la obra y sacar sus propias conclusiones. En cuanto a mí, sólo puedo decir que aborrezco las vacaciones como esos momentos de libertad programada. Las vacaciones dejaron de ser un derecho ganado, para volverse un privilegio clasista y, mientras veía la obra, no podía dejar de pensar en todas estas cosas, que se arremolinaban en mi cabeza, mientras me reía a mandíbula batiente con naturalidad, como si todo peso moral y filosófico finalmente quedara diluido.

FICHA TÉCNICA

Autoría: Ana Katz
Adaptación: Lucía Baya Casal
Actúan: Catalina Luchetta, Carolina Saade,Milena Shifres
Vestuario: Paola Delgado
Escenografía: Paola Delgado
Iluminación: Horacio Julio Novelle
Música original: Ian Shifres
Diseño gráfico: Romina Salerno
Asistencia general: María Eugenia Riera, Paula Sánchez
Producción: María Eugenia Riera,Paula Sánchez
Dirección: Lucía Baya Casal

NOAVESTRUZ ESPACIO DE CULTURA
Humboldt 1857
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 4777-6956
Web: http://www.noavestruz.com.ar
Entrada: $ 180,00 / $ 150,00 – Domingo – 19:00 hs – Hasta el 30/04/2017

 

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Esta entrada fue publicada en 13 abril, 2017 por en teatro y etiquetada con .
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