SPECTAVI, reseñas críticas -teatro,literatura,plástica,cine-

Julieta Mariel Messer Contacto: julieta.messer@hotmail.com

Filipo

Por Jesica Guarrina.

La estructura dramática de Filipo se inserta dentro de un reality show – ese género televisivo que aparece y se populariza durante la década de los noventa- en el que nosotros, los espectadores de teatro, oficiamos de público del mencionado tvshow. Dentro de este juego en el que se interrelacionan géneros discursivos diversos, somos impulsados a participar del espectáculo, tal como si fuese la realidad misma. Las pautas las brinda el conductor del programa (Jiménez), quien con su risa irónica y argumentos provocadores, intenta generar cierta reflexión. Al mismo tiempo, disfruta de la hipocresía y ambivalencia imperantes: parece sentir regocijo, placer, a la vez que compasión y pena. Es así, que la obra se monta sobre este doble juego de apariencias. No se verifica cuál de ellas es la real, cuál la fingida. Nuestro interrogante radica en la comprobación de algún grado de realidad de ambas facetas ya que ninguna de ellas sería completamente la verdadera. En esta línea argumental, tomando las palabras de la autora, la obra se erigiría como “un espejo satirizado de la crueldad social”. “Cruel”, por el desprecio y maltratos ejercidos, tomado como realidad necesaria. “Cruel” también, por el manejo discursivo de esa crueldad producida.

La telerrealidad no solo nos llevaría a la pregunta por el grado de veracidad y realidad de los contenidos televisivos, sino también por el de la realidad misma. Si todo deviene construcción y de-construcción discursiva, modificando el modo de presentación de cierta historia, se modificaría la conclusión obtenida a partir de ella. Además, la telerrealidad coloca de manifiesto el rol de los sujetos productores y receptores del hacer receptivo y del hacer interpretativo de la realidad.[1] El conductor, figura de especial importancia en este drama teatral, sería el principal productor de la matriz de juicio de valor a compartir. Distribuye los juicios positivos y negativos acerca de los personajes y eventos. Asimismo, no se subestima el papel que le cabe al público observador, puesto tan de relieve en este espectáculo. El observador en tanto actante, sujeto fictivo que el enunciador instala en el discurso enunciado por medio de una atribución de rol; verifica la realidad enunciada dentro de de ese tácito contrato comunicacional.

El presentador televisivo nos introduce en la vida de Filipo (Giraldi), un joven “fracasado” e “inadaptado”, quien ha padecido constantes tormentos por parte de su madre (Flaks). No obstante, ella parece no ser consciente de semejantes actos dañinos y efectos noscivos, por lo que pasa variadas escenas tratándose de excusarse. Todo lo justifica mediante gritos, órdenes y frases hechas hacia su hijo, tales como: “sé fuerte, ¿para que te crié?” Filipo, por su parte, se muestra como un pobre chico, indefenso, cabizbajo, fatigado física y mentalmente. Sin embargo, cansado hasta el hartazgo de tales patrones de crianza repetitivos, muy pronto encontrará una salida. Filipo es el relato de tal salida.

Apelando a formatos variados dentro del gran programa, diferentes instancias discursivas en sí mismas, tales como el “momento cocina”, “momento depilación”, “video clips”, “entrevista”; la obra se va conformando a partir de una sucesión de pequeñas escenas tragicómicas –combinación de actuación, música, luces y coreografías modernas y acrobacias-que nos irán develando la información necesaria y precisa para la reconstrucción de la vida del personaje principal. Con pocos trazos biográficos deliberadamente seleccionados, se es posible comprender la totalidad de una vida. Ni única en la faz del universo, ni asquerosamente tomada como “normal” o “cotidiana”: la vida de Filipo es tan solo un ejemplo de lo que muchas veces sucede en los tiempos que corren. No constituye una generalidad, ni tampoco una problemática destinada a la minimización. Es así que el mensaje esperanzador deviene de la mano del desarrollo de la acción del propio Filipo. Él, provisto de ciertas herramientas aprehendidas, es capaz de desatar el nudo que lo aprisiona.

 

[1] CALABRESE, Omar; “Antes que un médium frío, este es un teatro de las pasiones” en Telema, nº10, FUB, 1997. Traducción a cargo de Carla Ornani, cátedra de Teorías y Medios de Comunicación de la Facultad de Filosofía y Letras, UBA.

 

Ficha artístico-técnica:

Elenco: Bruno Giraldi, Paula Flaks, Raúl Jimenez, Amanda Berrueco, Lola Vera.

Música original: Tentudía.

Diseño Gráfico y Audiovisual: Federico Tarántola.

Libro, Coreografía y Dirección: Carlota Berzal.

Producción General: Compañía La Turba.

 

Teatro EL Tinglado, Mario Bravo 948, CABA.

Martes 4, 11, 18 y 25 de abril. 20hs.

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Esta entrada fue publicada el 10 abril, 2017 por en teatro.
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