SPECTAVI, reseñas críticas -teatro,literatura,plástica,cine-

Julieta Mariel Messer Contacto: julieta.messer@hotmail.com

Conjuro para Venus y Adonis

Por Luciano Alonso*

Venus y Adonis es un poema épico de William Shakespeare, basado, a su vez, en Las Metamorfosis, de Ovidio. Como todos saben, Venus fue la diosa del amor y Adonis, un joven cuya hermosura  despertó la envidia de los dioses. El poema de William Shakespeare,  retoma esos personajes, para contar una incierta moraleja o fábula, que asociaría al amor con la pasión, la juventud y el destino trágico. Hasta ahí, es lo que puede sacarse en limpio. El significado de la historia, conseguido a fuerza de tradición y herencia. Después, lo que tiene que ver con la forma de expresión, la complejidad es múltiple. Por una parte, el propio poema de William Shakespeare es laberíntico, barroco y, aunque profundamente lírico, también es lo suficientemente ambiguo como para que no se entienda realmente demasiado o como para que cada cual interprete algo distinto.

Ahora bien, abordar a William Shakespeare, tanto sea desde la literatura, el cine o el teatro, siempre remueve prejuicios culturales, de larga data. Es un autor en el que muchos reconocen a la literatura en su máxima expresión, hasta el extremo en el que su influencia ha determinado la cultura occidental y los modos de interpretar y percibir el mundo, desde entonces al presente. No es una exageración. Leerlo implica un diálogo que cruza el pasado con el presente y las conclusiones a las que fuerza su lectura suelen despertar la rabia de los que confían en la evolución del hombre.

Tal como la lectura de Vladimir Propp, quien ha descubierto que detrás de los cuentos de hadas rusos, hay una serie de premisas que se cumplen invariablemente en todas las historias, la lectura de William Shakespeare genera desasosiego y pasión, pues nos recuerda que 400 años de historia pueden valer más bien poco. Una vez que desnudamos lo circunstancial, detrás de los escenarios y de los actores rotativos, descubrimos que la historia de la civilización es, más o menos, siempre la misma. Por eso, como la lectura de casi todos los clásicos, son lecturas que despiertan pasiones, que generan tensión y conflicto. Hablar de clásicos también es polémico. Muchas veces el rótulo sirve para aplacar el fuego que aún quema. Sirve para apaciguar el potencial subversivo que encierran.

Las academias, muchas veces, se las ingeniaron a la perfección para aplacar el potencial subversivo de muchos autores, al consagrarlos y volverlos piezas de museo, engranajes funcionales a un sistema con el que esas mismas obras se enfrentan. Por eso mismo es interesante regresar a los clásicos y comprobar qué los hace ser lo que son, en dónde o cómo funciona ese clasicismo, qué los hace ser lo que son, verificar o no su vigencia, su permanencia.

En el caso de William Shakespeare (y en particular, de Venus y Adonis), su vigencia está relacionada íntegramente con el potencial subversivo del inconsciente, con la fuerza arrolladora de los sueños. La obra Conjuro para Venus y Adonis, dirigida por Viviana Foschi, da en el blanco inmediatamente. Tanto el sabio como el profano, podrá corroborar y comprobar que la obra, al asentarse sobre un simbolismo que lo precede en años luz, se vive y experimenta como quien atraviesa un sueño.

Nuevamente, cada vez que piensen que William Shakespeare es un clásico y, por ello mismo, una pieza vetusta, de museo, recuerden que Freud tardaría 300 años aún en hablar del inconsciente. Venus y Adonis se lee (y en el caso de esta acertadísima interpretación teatral, también se experimenta, se vive) como una obra pre-surrealista, cuando el surrealismo todavía no se había inventado.

En este caso en particular, la puesta en escena es correcta. Los actores se desenvuelven con soltura en el escenario, los sucesivos episodios que acontecen, son llevados a cabo con una iluminación, vestuario, música diegética y trabajo actoral de primer orden. La utilización del escenario saca el mejor provecho posible, la teatralidad, subrayada hasta la caricatura, está acorde con el alma de la obra.

Un detalle aún, Conjuro para Venus y Adonis no intenta esos experimentos posmodernos tan válidos como cuestionables. Pese a la incorporación de música en vivo, de cantantes y acróbatas, de una puesta en escena circense y la mixtura de disciplinas, no modifica el texto original para presentarlo como novedoso. Por el contrario, se atiene al texto original, casi sin variaciones. Todo lo extraño que resulta de su puesta en escena (la experiencia de ir a ver la obra se vive como algo alucinante y de estímulos variados) no es producto de una operatoria de reasignación de sentido. Es, simplemente, William Shakespeare brillando en todo su esplendor.

FICHA TÉCNICA:

Direccion y Puesta: Viviana Foschi

Musica original: Emilio Cervini

Coach Circo: Dani Barrios

Artistas: Selva Lione, Adro Verben, Victorina De Dia, Gerardo Della Vecchia, Samuel Steves, Hector Laudani, Gabriela Bagno, Nati Iñon, Cecilia Cavallero

Ilustracion: Florencia Perez Portillo

Laud en Vivo: Emilio Cervini

Cantante de Opera: Nati Iñon

TADRON TEATRO

Sala Gaston Breyer: Niceto Vega 4802 (esq. Armenia) – Capital Federal

Teléfono/s: (011) 4777-7976

Mail/s: tadronteatro@hotmail.com.

Sitio web: http://www.tadronteatro.com.ar

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 5 abril, 2017 por en teatro y etiquetada con , .
A %d blogueros les gusta esto: