SPECTAVI, reseñas críticas -teatro,literatura,plástica,cine-

Julieta Mariel Messer Contacto: julieta.messer@hotmail.com

Apenas el fin del mundo

Por Jesica Guarrina.

Apenas el fin del mundo surge de una traducción libre del texto dramático de 1990 del francés Jean-Luc Lagarce. Muy interesante elección, especialmente para aquellos que tuvimos la oportunidad de apreciar la versión cinematográfica del canadiense Xavier Dolan en 2016. Lejos de que nuestra intención sea comparar las obras en diferentes soportes, notaremos diferencias entre ambas, tanto como ciertas líneas rectoras similares. En primer lugar, prima la complejidad de estructura narrativa de Just la fin du monde. Se trata de un texto cargado, emocionalmente hablando. Al mismo tiempo, sorprende por sus recursos estilísticos, vericuetos, idas y venidas en el tiempo. En cuanto a la obra teatral en particular, los hilos dramáticos -diversos problemas pasionales como el rencor, la furia y la envidia-, se realizan en el accionar continuo de los cinco personajes, protagonistas desde el inicio de la pieza, y en sus parlamentos extensos. Uno a uno, Louis (Cirio)-el hermano quien tras muchos años luego de su partida al exterior ahora retorna para comunicar una terrible noticia- la madre (Sambataro), la hermana menor Suzanne (Córdoba), el hermano mayor Antoine (Rodriguez) y la esposa de éste, Catherine (Ruete); por turnos, irán delegándose el protagonismo en escenas separadas, a través de monólogos muy bien ejecutados. Irán expresando sus sentimientos más profundos, sus temores, desesperanzas, todo lo no-dicho al momento de la partida de Louis, por falta de oportunidad, cuestiones de edad insuficiente, de atrevimiento o hasta de consideración a la madre. Se configura así, una especie de gran escena familiar en el centro de la sala a la que luego se le irán desprendiendo pequeñas escenas en torna a ella, a cargo de duplas “en monólogos”. Louis, allí de pie, fijo, estanco, sólo se dedicará decididamente a oír todo aquello semi-oculto que debe oír. Y el resto de los personajes, su madre y hermanos, lanzarán verborrágicamente una serie de reclamos. La madre, más contenida –o negadora-, será más considerada y tratará de integrar a su hijo favorito a la reunión organizada. Suzanne –en la fantástica interpretación de Córdoba-, dolida y ciertamente insoportable, comenzará alegre y eufórica, para dejar transparentar que su dicha no es más que un resentimiento oculto ante el evento de la partida, siendo ella tan pequeña. Antoine, parco desde el primer momento, alternará instancias de seriedad con rabia exaltada e intolerante. Catherine, quien conoce por primera vez a Louis, también tendrá su momento para expresarse e intentará incluirlo en alguna conversación amena.

El gran punto fuerte de esta obra resulta ser la conformación de las escenas en torno a un gran salón familiar central, a partir del acertado diseño de luces. Mientras la atención del espectador se desvía, a través de puntos de luz, hacia los laterales del espacio teatral; el resto de los personajes continúan su acción en penumbras, en el amplio comedor de la casa de la infancia. De esta forma, la historia se va entretejiendo a partir de una trama emocional intensa que se va desplegando con el transcurso de los variados monólogos. Cada personaje adquiere la posibilidad de exponer sus pensamientos y sentimientos. Ninguno de ellos deja pasar la ocasión esperada, luego de tantos años sin verse ni hablarse siquiera….

Dueño de cierto suspenso, este drama que pondera la discursividad por sobre la acción concreta, permite apreciar las diferentes voces –materialización de diferentes intereses- que pueden participar, directa o indirectamente, de un mismo hecho. El objetivo primero de Louis, tomando sus propias palabras, solamente era anunciarle a su familia de origen o simplemente, decirles, la noticia. Apoyado en la complicidad con el público al cual le confiesa su anhelo o “ilusión de ser responsable de sí mismo”, enfrenta el inminente desafío de enfrentar las emociones subrepticias. El enigma de si logra o no su cometido se resolverá en el final de la obra, prometedora desde el inicio.

 

Ficha técnica:

Actúan: Santiago Cirio, Guido Napolitano Rodríguez, Sara Estefanía Córdoba, Rosario Ruete y Bruna Sambataro.

Autoría: Jean- Luc Lagarce

Traducción: Jaime Arrambide

Vestuario: Sofía Davies

Escenografía: Sofía Cobas Alè

Diseño de Iluminación: Toía Béhèran

Diseño de Sonido: Martín Simonovich

Fotografía: Franco Vega Lopez, María Gudalupe Guiñazú

Diseño Gráfico: María Guadalupe Guiñazú

Prensa: Gabriela Levite.

Asistencia de Dirección: Dalila Serebrinsky

Dirección: Florencea Fernández

 

Portón de Sánchez, Sánchez de Bustamante 1034, CABA.

Funciones viernes 20:30 hs. Hasta el 5 de mayo.

Entrada: $ 200-.

Reservas: findelmundoapenas@gmail.com o por AlternativaTeatral & Portón de Sánchez.

 

 

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Esta entrada fue publicada el 4 abril, 2017 por en teatro.
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