SPECTAVI, reseñas críticas -teatro,literatura,plástica,cine-

Julieta Mariel Messer Contacto: julieta.messer@hotmail.com

Este verano te mato

Por Jesica Guarrina.

Este verano te mato parece una simple comedia negra, dramática. No obstante, tras los velos de una especie de comicidad presente en el título, mezcla de suspenso con lo absurdo; nos encontramos con una puesta desafiante. La sala prácticamente oscura, sólo iluminada por un gran punto de luz que hace foco en los protagonistas –y en la máquina de muñecos con la que interactúan- nos brinda ese efecto de pequeño pueblo de veraneo. Ciudad de playa casi desértica, de esas que se revitalizan solo por temporada y que luego permanecen dominadas por el tedio, la austeridad y la soledad invernales. Es aquí donde se sitúa la historia: suponemos en algún apretado paraje de la costa atlántica, unos veinte años atrás, cuando las chicas con “cara de nena” usaban flequillo entero en la frente, cabello atado en cola alta para disimular los rasgos delatores de la adolescencia temprana y vestían cierta combinación de zapatillas de lona junto a polleras de tela corderoy, ajustada en la cintura baja, de bolados sutiles por encima de las rodillas. De la mano de esta lograda caracterización de los personajes y de excelentes interpretaciones individuales, seguramente más de un espectador habrá sido transportado a tales épocas de viajes vacacionales.

Sin embargo, los protagonistas no están de paseo. Ni siquiera ya disfrutan de la compañia de los últimos turistas que han quedado dando vueltas. Por el contrario, les agobia la soledad y buscan desesperadamente los medios para salirse. El punto inciático en esta pieza teatral aparece precisamente en la sugerencia musical de la dramaturga y directora Mariana De la Mata: en un momento preciso de la primera escena entre Ana (Romagnolo) y Jorge (Veggezi), ésta apreta play en su walkman y deja sonar There Is a Light That Never Goes Out  de la banda inglesa The Smiths. Tema excepcional del pop noventoso si los hay, resulta deliberadamente escogido para colocar en primer escalón al deseo de huída del personaje femenino. Literalmente sola, sin madre y con padre quien recientemente se ha marchado a Rio de Janeiro por cuestiones de trabajo, busca apoyo en Jorge con tal de escaparse. No solo en él. Luego, procura contención en un extraño viajante (Di Florio) que aparece en escena y que deambula buscando a cierta mujer (Pérez Bodria). De esta forma, los personajes se irán entrelazando en una única narración tragicómica. A lo largo del transcurso de la obra, se irán develando secretos, intrigas e intenciones.

Pero la escena final de esta singular historia, sin dudas, acaba por descifrarle al espectador el objetivo último de Ana y con éste, de toda la obra. A modo de sintagma psicoanalítico, la obsesión de Ana por las monedas de un peso como medio para conseguir muñecos de peluche que buscan ser “rescatados” de la máquina que los apresa, su acercamiento límite a la criminalidad y su look andariego se unifican en una imagen coherente que aboga por la salida del estado de desamparo, ese estado primario que se constituye en la adultez como el prototipo de la situación traumática de angustia. Ligado a la búsqueda de reemplazo de esa prematuridad con la que nacemos –la dependencia absoluta de otra persona para la satisfacción de las necesidades durante los primeros años de vida- quedamos signados a partir de la postpubertad, por la fabricación de las primeras situaciones de peligro y por la necesidad de ser amados. A su vez, los peluches como objetos de deseo se erigen como signos de liberación: fantasía que conforma el relato imaginario por el cual el sujeto representa la satisfacción de su deseo. Deseo, demás está aclarar, ligado a contenidos mnémicos infantiles indestructibles.[1] Todo este conjunto de símbolos, latente tensión sexual entre los personajes, situaciones específicas, tomas de decisión y acciones desencadenadas se conjugan en un final único. Aquí, la totalidad de la obra adquiere especial sentido.

[1] LAPLANCHE, Jean y PONTALIS, Jean-Bertrand; Diccionario de psicoanálisis; Paidós; Buenos Aires; 2013; págs. 94, 97, 138.

 

Ficha técnica:

Actúan: Camila Romagnolo, Diego Vegezzi, Fernanda Pérez Bodria, Sergio Di Florio.

Escenografía: Rodrigo Gonzáles Garillo

Diseño de luces: Fernando Chacoma

Vestuario: Leonel Elizondo

Diseño gráfico: Victoria Vázquez

Fotografía: Flor Espinoza

Registro en ensayos: Franco Vega Valiente

Prensa: Correydile

Asistencia de dirección: Luz Moreira

Asistencia técnica: Juan Carlos Pinos

Producción: Mariana Morán Benítez, Juan Carlos Pinos

Dramaturgia y dirección: Mariana de la Mata

Fan Page: https://www.facebook.com/esteveranotemato/

 

Beckett Teatro

Guardia Vieja 3556, CABA.

Jueves  21 horas

Entradas $200 / $180 (estudiantes y jubilados)

Reservas: 4867-5185 /  esteveranotemato@gmail.com

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Esta entrada fue publicada el 1 abril, 2017 por en teatro.
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