SPECTAVI, reseñas críticas -teatro,literatura,plástica,cine-

Julieta Mariel Messer Contacto: julieta.messer@hotmail.com

Un hombre sin suerte

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Por Jesica Guarrina.

Buena adaptación dramatúrgica del cuento de la escritora argentina Samanta Schweblin. La protagonista logra hacernos permanecer en vilo hasta el momento propicio en el que recuerda el accidente doméstico en el que su hermana Abi, de tres años, ingiere lavandina y es llevada de urgencia al hospital. Ella recuerda el evento en un momento conmovedor de la obra, luego de cansarse de esperar por alguien que nunca llegaría y de enojarse con su vecino Walter, adolescente problemático que le causa ciertos inconvenientes a su auto, estacionado en la puerta de su casa. Texto simple pero efectivo, contundente en su mensaje y en el tratamiento del personaje: claramente no funcionaría dentro de la lógica teatral sin una actuación increíble. María Nydia Ursi-Ducó, actriz de larga trayectoria en cine, teatro y televisión, no solo consigue transmitirnos cambiantes estados de ánimo, plasmar en su personaje momentos de felicidad, angustia y enojo sino que también, logra narrar una historia al espectador sin dudar, sin demoras y sin tropiezos. Su mérito no reside especificamente en recursos actorales puestos al servicio de una obra dramática compleja sino en la calidez y la soltura con la que logra contarle al público un relato del pasado, vistos con los ojos del presente de manera anecdótica –y a la vez melancólica- de manera eficaz en su simbología. El giro filosófico-simbólico que Osmar Nuñez le ha impreso al cuento de Schweblin a través del pequeño epígrafe volcado hacia la esquina superior derecha del afiche publicitario del espectáculo –ese que rememora uno de los dichos emblemáticos de la filósofa y ensayista feminista Simone de Beauvoir, “no se nace, se deviene mujer”-, resulta avasallador en cuanto a la intención de la puesta. En otras palabras, el espectáculo no finaliza hasta que el espectador logra entrelazar la impactante actuación de Ursi-Ducó- en su personaje de señora de casa dedicada y talentosa, quien hornea pasteles para sus invitados y los alaga con expresiones afectuosas como “te quiero, te extraño, me preocupo”-, junto al texto literario evocado en esta versión dramática de Nuñez y la expresión célebre de la escritora francesa. “On ne naît pas femme: on le devient”, sentencia con la que de Beauvoir comienza su trabajo Le Deuxième Sexe (1949) nos remite inmediatamente a la mujer como producto histórico socialmente construido en sus diversas facetas, roles e identidades culturales asumidas. Sin predeterminismo biológico alguno, la mujer se desarrolla como tal a partir del entorno psico-social en el que se encuentra, y desenvuelve una serie de características específicas, instrumentos, estrategias de sobrevivencia, condicionados por el proceso del devenir histórico. Condicionados, pero no por ello, determinados. Sencillamente, eyectados al curso arbitrario y a la vez voluntarista; objetivo, y a la vez subjetivo, de la historia humana. Ya Freud había dejado de ignorar el poder que ejercían las estructuras objetivas del medio social cuando elaboró su teoría de la sexualidad infantil y afirmó que la niña se siente individualmente inferior respecto del niño, al descubrir que no posee pene, y que tal ausencia constatada es vivida como perjuicio sufrido que se intentará reparar con tal de no perder el amor de su padre y madre ante la privación mencionada. Tal sentimiento de inferioridad, plasmado en la fantasía prohibitiva de la castración ante la alternativa anatómica de órgano genital castrado, no se corroboraría sin un análisis previo de las condiciones sociales de existencia de la sociedad burguesa de su tiempo por parte del fundador del psicoanálisis. No tener falo implica una herida narcisística por la que se degrada la imagen del yo. Así, la producción del deterioro de lo femenino desde los inicios de la sociedad moderna, simbología construida y acreditada por el conjunto de la sociedad, es transferida a la biología humana y vivenciada como natural. Sintetizando, tras la fachada de un aparente sencillo unipersonal, basado en un sencillo cuento, se esconde toda una teoría psicológica, sociológica y filosófica todavía actual en los tiempos que corren.

 

ESPACIO CALLEJÓN. Humahuaca 3759, CABA. TE 4 862 1167

Funciones: Domingo 21hs.

Entradas: $200 / $130

 

Ficha técnico-artística

Autora: Samanta Schweblin

Adaptación: Osmar Nuñez

Escenografía y vestuario: Alejandro Mateo

Diseño de luces: Cristina Lahet

Voz, Producción sonora y musical: Julieta Milea

Músicos: Marcelo Andino, Jorge Blues Guerrero

Fotografía: Malena Figó, Andrés Eraso

Diseño gráfico: Gustavo Reverdito

Prensa: Laura Brangeri. LBB prensa

Realización de escenografía: Los Escuderos

Realización de vestuario: César Taibo

Realización de pastelería: Ana Nuñez

Asistencia de dirección: Paloma Santos

Producción ejecutiva: Ale García

 

 

 

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Esta entrada fue publicada el 25 febrero, 2017 por en teatro.
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