SPECTAVI, reseñas críticas -teatro,literatura,plástica,cine-

Julieta Mariel Messer Contacto: julieta.messer@hotmail.com

Monoambiente (la obra)

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Por Jesica Guarrina

Jueves por la noche. El cansancio de la semana, sea por actividades placenteras, laborales o personales, se acumula. Una buena propuesta para desacelerar la rutina en miras al fin de semana es Monoambiente (la obra), una comedia romántico-dramática, dependiendo de donde se la mire. Mezcla de mucho humor y pequeños diálogos dramáticos, serios, intensos, de esos que nos confrontan con ciertas verdades desapercibidas ante la opresión de la vida cotidiana; la pieza se desarrolla (literalmente) en 20 metros cuadrados: una habitación en la que coexisten el baño, la cocina, la sala y la habitación matrimonial. Adaptados a sus necesidades económicas, los protagonistas deciden encarar con muy buena energía los posibles obstáculos que se presentan en el transcurso de la vida de todos los días. El ruido insoportable de la obra en construcción del supermercado chino de enfrente, el olor a fritura rancio proveniente de dicho local, la dificultad para que el portero del edificio entienda ciertos reclamos habitacionales y los resuelva, la miniatura que significa el cuarto de baño, los objetos arrojados y desparramados por el suelo, la falta de espacio en la mesada de la cocina –la cera depilatoria casi no posee recipiente propio para calentarse y fundirse-. Todo eso, sería más que soportable para Carla. Y para Martín. Una pareja normal, joven, que decide concebir toda problemática como “pasajera” y “transitoria” con tal de estar juntos, acompañarse y compartir sus vidas. El problema, el verdadero problema – o no– sobreviene cuando llega de visita, de modo inesperado y sobre la nochecita de un día cualquiera, la madre de Martín.

De esta forma, entre elementos rutinarios de toda actividad social cotidiana, que se extienden durante un espacio-tiempo indeterminado y que se presentan casi como carentes de motivación intencional directa por parte de los sujetos, Carla y Martín van reduciendo al mínimo las fuentes inconscientes de angustia. Parecen no reparar en tal rutinización de toda vida social, de modo que la existencia de ciertos esquemas, horarios, prácticas repetitivas, reuniones con amigos y conocidos al estilo de “rituales impostergables”, les ofrece cierto sentimiento de seguridad. Este modelo parece saltar por los aires cuando llega Olga y se infiltra en la casa, comienza a opinar acerca de dicha naturaleza recursiva de la vida social de su hijo y nuera, inicia una suerte de siembra de ideas, o “malas ideas”, con el efecto, consciente o no, de desestabilizar la seguridad ontológica primaria de los personajes.

Con un humor fresco, simple y a la vez, bien estereotipado, a tono con la formación y construcción de personajes teatrales siempre variados y diferenciados entre sí; la propuesta de Monoambiente nos lleva a dirimir entre dichas distinciones y divisiones. Al intento de la figuración de una síntesis entre polos antagónicos, entre energías opuestas. Nos conduce, en suma, a la puesta en escena de conflictos, inherentes a todas las relaciones humanas, y a su posible resolución de modo de alcanzar nuevas destrezas personales y adquirir nuevo aprendizaje. Tomando la metáfora de la convivencia en una “caja de zapatos”, este objetivo parecería ser imposible. Por suerte, las tensiones se aflojan, se tornan más laxas y menos estáticas. Dicho relajamiento viene de la mano de Meloni, cantante y guitarra en mano, quien con su dulce y suave voz, sabe matizar los nudos traumáticos y nos transporta a otro universo. Fiel y expectante, a un costado del espacio escénico, aguarda el momento oportuno para ingresar e insertarse en el espectáculo de la mano de lindas canciones: algunas clásicas y un poco abandonadas, otras modificadas especialmente para la obra. A modo de entremeses musicales, ya sea durante apagones o a luz brillante y radiante con los actores aún en escena, vale la pena disfrutar de la sutileza de Meloni. Y de su calidez. No solo los personajes parecen aliviar el carácter opresor y estructurante de sus prácticas, también nosotros espectadores, logramos hacerlo.

 

NUN Teatro-Bar

Juan Ramírez de Velasco 419, CABA. Jueves 21 horas

Entradas General: $ 150. Descuento para jubilados y estudiantes: $ 130

Reservas: 4854-2107 / www.alternativateatral.com

 

Ficha técnica:

Actores: Carolina Barbosa (Carla), Luciano Correa (Martín), Gastón Meloni(Cantante), Patricia Zacarías (Olga)

Diseño de Luces: Ricardo Sica

Diseño de Escenografía: Celeste Pernicone

Realización de Escenografía: Eduardo Zwolinsky

Colaboración de Vestuario: Fernanda Iturregui

Música original: Gastón Meloni

Diseño Gráfico: Celeste Pernicone

Madrina del Proyecto: Laura Ventura

Prensa: Correydile

Producción Ejecutiva: Romina Ciera

Asistentes de Producción: Cecilia Santos y Mariana Luz Rodríguez

Asistente de Escenario: Erik Villamil

Asistente de Dirección: Romina Ciera

Dramaturgia y Dirección: Carolina Barbosa

Fan Page: Monoambiente, la obra / https://www.facebook.com/Monoambientelaobra/?fref=ts

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Un comentario el “Monoambiente (la obra)

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Esta entrada fue publicada el 19 noviembre, 2016 por en teatro.
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