SPECTAVI, reseñas críticas -teatro,literatura,plástica,cine-

Julieta Mariel Messer Contacto: julieta.messer@hotmail.com

(Qué) muda

quemuda 16

Por Jesica Guarrina.

De cuño autobiográfico, esta obra comienza interpelando al espectador a través de un cuestionamiento básico. Tras retornar a Buenos Aires, su ciudad natal, nuestra protagonista se pregunta por la razón de su primera partida ocurrida diez años atrás. Lanza al aire un interrogante clave, hilo conductor de todo el espectáculo; una pregunta personal impactante, algo así como “¿Para qué volví? Para saber por qué me fui…” Buena pregunta si las hay, probablemente este cuestionamiento aglutine a muchos que hayan vivenciado alguna experiencia en el extranjero. A partir de aquí, se dispara la gran historia de la gesta de su viaje: desde la toma de la decisión, la preparación de su valija, gran compañera de aventuras durante toda la performance, hasta su llegada a São Paulo, Brasil, pasando por su estadía y formación en actuación en San Miguel de Tucumán. En definitiva, Marisol se cuestiona por aquello que se modifica, aquello que se transforma en uno cuando se cambia de suelo. Y así, a partir de la reconstrucción de los hechos, a partir de este gran flashback personal, nos ofrece un esbozo de respuesta. Una respuesta solo alojada en lo más hondo del ser. Y nos brinda una gran descripción de su estado al momento del regreso, eso sí es algo seguro: “cuando volví no tenía nada…..bueno, nada no –continúa Marisol- tenía mi maleta, mis amigos de siempre y mis historias de viaje”. En esta narración salvaje de huida y de retorno, en este relato del ir y del venir, algo nos queda profundamente claro; una certeça clavada en el pecho y en la mente espectadora: la reflexión por la posesión, por el tener. Porque si al tener, siempre se lo asocia con las condiciones de producción y reproducción de la vida material de los individuos, se lo analoga a la capacidad de producción de estructuras objetivas, en pocas palabras, a la capacidad de posesión de bienes e instituciones físicos, llámese dinero, familia, auto, casa…el sentido al que se alude en esta obra, sin más, es a la tenencia desde lo vincular, desde la interacción social con otros, desde el compartir, desde el con-vivir, desde el conocimiento, del más liso y llano, hasta el más profundo, de otros…Esos otros con sus propias historias de vida, con sus inquietudes e hipótesis de respuestas, con sus experiencias vividas y corporizadas, con sus propios valores interiorizados; en un concepto integrador, con sus propios estilos de vida…De lo que se habla en (qué) muda, para decirlo en una simple idea, no es más que del más sencillo despojo. Se deja tanto al irse a otra ciudad, a otro país, a un otro…se abandona tanto, se coloca tanto en stand by al inclinarse por un exilio voluntario que, por contrapartida, se gana también otro tanto. Se absorbe en demasía la cultura ajena, se busca conocerla más detalladamente, se sumerge en ella, se bucea en ella y se la atraviesa, en ansias de suplir lo dejado atrás; intento desmedido por cuajar, por coincidir, por sentirse parte de otra realidad. Despojo de lo material, pero también de lo no material: despojo de los prejuicios y de todo condicionamiento socio-cultural que no permitiría integrarnos o incluirnos en lo externo. Si se quiere desde un costado antropológico, no en vano, Finn, personaje de la novela Fierce People de Dirk Wittenborn, en la escena final de la película homónima, concluye algo como “somos la suma de las personas que conocemos”.

(Qué) muda es una historia narrada y cantada, mistura de castellano y de português do Brasil, de un viaje de ida. También, es la historia de una vuelta, llena de reflexión y valoración hacia lo vivido. Fusión entre ficción y realidad, corporeización de experiencias pasadas puestas en acto presente, posiblemente Marisol no hubiera logrado tantos matices dramáticos en sus expresiones, tantos cambios de estado de ánimo –desde la euforia y la alegría desmedida, desde el miedo, la curiosidad y la intriga, hasta la pesadez, la melancolía y la más desoladora desilusión-, si no los hubiese efectivamente experimentado. O quizás no. Realmente, nuestros actores son talentosos, se coordinan magníficamente y logran traspasarse de un personaje a otro en cuestión de segundos. Con pocos pero contundentes recursos escenográficos- una maleta móvil y multiuso, un pequeño rincón dedicado a la música de órgano y bandoneón, algunos objetos como pelotas de fútbol, chaquetas y pelucas, la transmisión de fondo de canciones clásicas del imaginario cultural latinoamericano de s.xx como Garota de Ipanema, la proyección de un corto al estilo cine mudo y de algunos sketchs que funcionan como complementos visuales a las escenas representadas por los actores- se consigue de manera simple y precisa, esta preciada amalgama de tragedia y comedia, esta aleación de lenguajes diversos, la interpretación, el canto, la danza, la música y el cine, en un espectáculo único y englobador. Se recrea hasta el típico programa televisivo gastronómico brasileiro dentro de la obra. Se cuenta hasta la historia de vida de otros personajes que, al igual que nuestra muchacha, por uno u otro motivo también han decidido establecerse en tierras ajenas. En fin, se van hilvanando ciertas pequeñas historias secundarias al tejido principal, protagonizado por Marisol.

El título de la obra no ha sido escogido al pasar. El verbo Mudar en portugués alberga diversas acepciones y sentidos, ejemplo espectacular del carácter sintético de este idioma: se puede mudar de estilo, mudar-se de casa, ciudad o país, mudar de carrera profesional, de trabajo, mudar un hábito o costumbre, de idea, mudar ideas, mudar una consulta médica, mudar de ropa, mudar de profesor, dentista o de empleada que limpia la casa, mudar el pasaje de avión, mudar la receta de cocina, mudar de ruta o camino, mudar de vida……Mudar es alterar, dislocar (se), cambiar (se), intercambiar, trocar, trasladar, convertir (se), modificar (se), transformar (se). De todo esto, nos habla (qué) muda.

 

Ficha artístico técnica:

Actores: Marisol Mendez- Pedro Fiorotto.

Dirección actoral: Susana Farias.

Puesta en Escena: Susana Farias, Marisol Mendez.

Dramaturgia: Susana Farias- Marisol Mendez.

Supervisión de guión: Carola Parra, Paula Carrió.

Supervisión General: Ana Sanchez.

Asistencia general: Alejandro Roa

Músico en vivo: Pedro Fiorotto.

Asistencia coreografica: Lucila Sol

Dirección de Arte, vestuario, diseño multimedia y de iluminación: Laura Degui.

Diseño gráfico: Paula Bustos

Realización Escenográfica (Maleta): Sebastian Boado.

Cámara y edición de cortometraje: Matias Saldivar.

Proyecciones: Ignacio Bernasconi.

Gráfica: Paula Bustos.

Producción: Carola Parra.

Prensa y difusión: Simkin & Franco. 

Dir Gral. del proyecto e Idea: Marisol Mendez.

 

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Esta entrada fue publicada el 23 mayo, 2016 por en teatro.
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