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Julieta Mariel Messer Contacto: julieta.messer@hotmail.com

Casi un feliz encuentro

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Por Jesica Guarrina

Los últimos años parecen traernos nuevas necesidades de libertad y expansión. No es casual que muchos jóvenes del mundo entero decidan abandonar el hogar natal y la familia, los estudios formales y otros cursillos o pasatiempos, el grupo de amigos y colegas, compañeros y compinches, los parientes cercanos y las parentelas distantes. En definitiva, todo –o casi todo- en pos del intento de reencuentro con uno mismo, por medio del conocimiento de otros horizontes culturales. En verdad, parece paradójico. Porque aquello que no se abandona son ciertos valores aprendidos y aprehendidos, ciertos hábitos arraigados desde la tierna infancia, ciertas ideas e ideologías de la madurez intelectual. Pueden moldearse y amoldarse, limarse asperezas y adaptarse a las venideras formas materiales. Sin embargo, ciertas esencias permanecen. En fin, esta fantástica tensión entre lo permanente y lo efímero, entre lo que queda y lo que se va, entre lo sólido y estanco y lo volátil, se personifica en Tona (Mac Auliffe) y en Laura (Novello) respectivamente.

Por un lado, encontramos a Tona: algo conservadora, extremadamente pulcra, meticulosa y detallista hasta en las prácticas cotidianas más insignificantes, como la de servir el té de las cinco, lavar la vajilla o abrir las ventanas. Su mundo de acción parece no ser otro que el de cuidar del hogar, de la casa, el de darle una ayuda a su único hijo varón, el de la preocupación por los esquemas rutinarios de la vida diaria. Por el otro, identificamos a Laura. Quizá por cualidad propia, quizá por su ida al extranjero y residencia en Francia desde hace más de una década, el punto es que se la ve más suelta, más despreocupada, menos cuidadosa a la hora de conversar; sencillamente parece dejarse llevar por las situaciones de una manera más intuitiva y menos racional. De repente, algo parece atemorizarlas; a cada una, con sus motivos, sus razones, igualmente válidos y verdaderos.

De la mano de interpretaciones logradas y de un texto dramático bellísimo como es éste de Griselda Gambaro, presentado por vez primera en nuestro país; poco a poco este contrapunto va develándose, va adquiriendo su forma acabada y se va hilvanando a la situación narrativa. Llegamos al nudo dramático anclado en un pasado más o menos distante: las hermanas se vieron por última vez tres años atrás y, recién hoy, luego de determinadas viscitudes trágicas del destino sucedidas en el transcurso de ese período, se reencuentran para saldar deudas emocionales. Claro que ninguna de ellas pretende mostrar y exponer sus sentimientos sin tantear el terreno antes. Así, se va entretejiendo una especie de telaraña en el que no faltan los ánimos de estrategias de emboscada, las trampillas mentales, las palabras de doble sentido. Se va configurando una especie de trama oscura de intrigas en la que, finalmente, sale a relucir el resentimiento, la rabia contenida, la culpa, el distanciamiento afectivo. Tampoco falta la alusión al exilio: esa decisión de expatriarse, de apartarse de la nación natal, de separarse de la tierra en la que se vive, se constituye evidentemente como un concepto doble, visible y palpable en nuestros días. Existe el conocido exilio físico: claramente hay necesidades prácticas que debemos satisfacer en un país y en otro, tal como lo hace Laura. Ella monta una nueva casa en París, consigue un nuevo empleo, se sustenta economicamente tal como lo tendría que hacer, de todas formas, en la Argentina. Pero existe también un exilio interno, ese que nos lleva a buscar el sentido de pertenencia en un afuera, en un exterior. No se lo encuentra en la propia tierra y por ello, se piensa que puede hallárselo en otro lugar.

Llegamos de esta forma, a un punto de inflexión dramático y lo que parecía tan antagónico e irreconciliable –como las personalidades de Tona y de Laura- se encamina hacia una pretensión de re-unión, de re-encuentro, de síntesis conciliadora entre tales pares de opuestos. El exilio físico pasa a conformarse como mero hábito y costumbre por temor al regreso y, la sensación de exilio interno, comienza a resurgir nuevamente, pero ahora en tierra extranjera. Tal parece que la resolución del conflicto pugna por salir a la luz a través del diálogo y del enfrentamiento emocional con el otro – las hermanas simbólicamente se sientan una frente a la otra, separadas por una simple mesa ratona y una alfombra- pero más perentoriamente, a través del enfrentamiento honesto y sincero con uno mismo.

ElKafka espacio teatral. Lambaré 866, CABA. Domingos 18h.

Entrada $160.- desc para estudiantes y jubilados

Reservas  4862-5439 elkafka@gmail.com, cel. 1557721855 y por alternativateatral.com

Autoría: Griselda Gambaro.

Actúan: Claudia Mac Auliffe y Sonia Novello.

Productor ejecutivo/Asistente de dirección: Marco Riccobene.

Escenografía: Ariel Vaccaro.

Vestuario: Merlina Molina Castaño.

Asesoramiento sonoro: Zypce.

Diseño de luces: Mariano Dobrysz.

Fotografías: Marco Riccobene.

Dirección: Alejandro Vizzotti.

 

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Un comentario el “Casi un feliz encuentro

  1. Pingback: LA CRIBA – Espacio Cultural – CASI UN FELIZ ENCUENTRO de Griselda Gambaro  – Ekko Noticias

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Esta entrada fue publicada en 24 marzo, 2016 por en teatro y etiquetada con .
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