SPECTAVI, reseñas críticas -teatro,literatura,plástica,cine-

Julieta Mariel Messer Contacto: julieta.messer@hotmail.com

Las mutaciones

muPor Jesica Guarrina

Ya sea en un hotel con vista a la laguna seca de Chascomús, encerrados entre cuatro paredes, o subiendo en círculos por el elevador del predio antiguo ubicado frente a la Avenida del Libertador, o simplemente en el living de casa; él y ella interactúan y dialogan. Crean y transitan diversos espacios. Para tal fin, utilizan una especie de estructura prismática que funciona de soporte a unas planchas de madera que se abren y cierran. Se modela así, un adentro y un afuera, un interior y un exterior. Las planchas de madera hacen a la vez de puertas de entrada y salida de edificios, y de umbrales divisorios de ambientes. Simulan las puertas del ascensor y los muros del hotel. Tal como lo aclara la directora, el manejo del espacio a traves de dicha estructura, en medio de un escenario totalmente vacío y oscuro, remite a una propuesta de puesta en escena minimalista, inspirada en la obra de la artista alemana Charlotte Posenenske (1930-85).

A modo de gran flashback, nuestros personajes, tan semejantes en personalidad, quizás, a muchos de nosotros; recuerdan y retornan al pasado, volviendo a revivir momentos y situaciones diversas. Algunas narradas desde el punto de vista de ella, otras desde el punto de vista de él; la mayoría, desde la óptica de ambos. Las escenas se representan así de manera doble: como si fuera una ida y vuelta en el tiempo constante. Ella nos cuenta la manera en la que ha experimentado determinadas vivencias que la marcaron y él realiza exactamente lo mismo. Una misma situación adquiere interpretaciones distintas según se la cuente desde la mirada femenina o desde la masculina. Al apreciar ambos puntos de vista, como espectadores, reconstruimos la totalidad del evento, o casi su totalidad. Sin reparar en ello, caemos en la cuenta de que esta fantástica pieza teatral -de la mano de logradas interpretaciones y un lenguaje claro, sintético y, a la vez, profundo-; nos ofrece una visión fenomenológica de la expriencia humana. La facticidad del mundo, ese recorte de realidad, de objetos, de vivencias y experiencias percibidas por un cuerpo encarnado y que habita un espacio, pasa a definirse como una totalidad ilusoria puesto que dicho mundo, no es suceptible de ser pensado o construido o poseído a priori de la percepción, sino que éste, al ser inagotable e inacabado, se lo vive a medida que se lo percibe. Nuestros protagonistas pasan a erigirse como conciencias, presencias inmediatas en ese mundo al que le otorgan sentido. No obstante, no se reducen a conciencias individuales: incluyen también la visión de un Otro sobre sí mismos. Necesitan de esa intersubjetividad, hilo conductor de esta obra teatral. El logotipo escogido para ésta, también nos habla de este aspecto: parece un hexagrama, un carácter chino conocido como “el conflicto” o “el pleito”, cuyas mitades conformantes tienden a dirigirse a rumbos contrarios- una hacia arriba y la otra hacia abajo- dando a la idea de divergencia y querella.

Estamos ante una representación verosímil de una confrontación entre puntos de vista: la mirada de la mujer constituye solo una faceta de los hechos; la mirada del varón, otra. Ese enfrentamiento de miradas conforman este sistema de objetos y pensamientos que, de no encararse, ocultarían muchos de sus ángulos posibles. Dejando a un lado el subjetivismo y el objetivismo extremos, alejándonos de la idea de existencia de un espíritu absoluto y de la de un mundo realista y empírico, Las mutaciones, tal como su nombre lo indica, nos habla justamente de esto: de cómo todo objeto se constituye al mismo tiempo como signo, del que se pueden obtener variadas interpretaciones según los diferentes sujetos. De cómo todo es relativo y cambiante, y nada absoluto. De cómo las propias experiencias se intersectan con las experiencias ajenas en un único logos preexistente que es el mismísimo mundo perceptible.

Teatro del Abasto. Humahuaca 1034, CABA. Jueves 21h.

Autoría: Valeria Correa

Actúan: Lorena Vega y Leonardo Murúa.

Diseño de vestuario y escenografía: Rodrigo González Garillo.

Asesoramiento en maquillaje y peinado: Constanza Suarez.

Música original y diseño sonoro: Pablo Bronzini.

Diseño gráfico y fotografía: Antú Martin.

Realización: Gustavo di Sarro.

Diseño de luces: Ricardo Sica.

Asistencia de dirección y producción ejecutiva: Giuliana Kiersz.

Entrenamiento corporal y coreografía: Verónica Litvak.

Asesoramiento en magia: Pablo Kusnetzoff.

Asistentes de escenario: Sebastián Kotliar y Yamil Zeid.

Dirección: Lorena Ballestrero.

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Esta entrada fue publicada en 8 marzo, 2016 por en teatro y etiquetada con .
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