SPECTAVI, reseñas críticas -teatro,literatura,plástica,cine-

Julieta Mariel Messer Contacto: julieta.messer@hotmail.com

El fin contrario a su naturaleza

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Por Luciano Alonso

Mientras la gente se acomoda en sus respectivos asientos, la obra ya comenzó. Al fondo del escenario hay un personaje sentado junto al teléfono, claramente perturbado. Una luz parpadeante lo ilumina de modo particular. Frente al escenario, una mujer canta: “Llorando”, la canción que aparece en Mullholand Drive. La alusión a David Lynch no es gratuita. Algo en el escenario y en la luz, la vestimenta de los personajes y la manera en la que están acomodados los objetos, nos recuerda a su cine. Finaliza la canción y a la mujer le agarra un ataque, una convulsión. Bienvenidos.

El fin contrario a su naturaleza es una obra bastante particular, que pivotea entre el humor negro, el absurdo y la tragedia. Pero, sobre todo, es una historia de un amor pasional, de un amor loco y, como tal, es una historia llena de crueldad, pero también de parodia y auto-parodia, sabe reírse de ciertos lugares comunes, de los estereotipos del género (¿queer trash?) y, sobre todo, de sí misma.

Ya hace tiempo que Federico, el protagonista, cortó con su ex pareja, que, significativamente también se llama Federico (el juego del doble y Mullholand Drive, otra vez), pero no hay caso, Federico no puede olvidar a Federico. Intentó estar con otros chicos, pero todas las relaciones terminaron mal. La habitación en la que transcurre la obra, permanece atiborrada de colillas de cigarrillos y cajas vacías de cigarrillos y ceniceros con colillas de cigarrillos. En mitad del escenario hay una mesa y una montaña de cocaína y un revólver, elemento que sólo parece desarrollar una función estética, antes que develar la inclusión de la obra en el thriller o el policial.

El fin contrario a su naturaleza relata una noche de insomnio, de esas que están más allá del bien y del mal, de esas que transcurren en horarios inverosímiles. Federico está sangrando y esa sangre no se explica, como tampoco se explican varias cosas que suceden, pero antes que un defecto, estos huecos argumentales lucen intencionales, como si la trama no necesitara articular las escenas que transcurren. En su lugar, la transmisión de una sensación representada de manera simbólica.

Los personajes gritan, lloran, se apuntan con el arma, pero también se interrumpen a sí mismos y se analizan en conjunto. Toman consciencia de ser personajes dentro de una ficción, rompiendo el verosímil. El efecto de este mecanismo no es de incongruencia, sino de sorpresa.

Contiene algunas líneas de diálogo realmente memorables, como cuando Federico observa que tiene esperma y sangre en la mano y dice: deben ser míos. Prueba la sangre y dice sí, prueba el esperma y dice no. Lo trash está forzado hasta lo grotesco, pero detrás de lo grotesco hay una clara intención paródica. Por eso los personajes se la pasan tomando cocaína. Tanta, que en un momento Federico hunde la cabeza de la mujer en la montaña de cocaína, transfigurando su cara hasta pintarla de payaso. Es que de eso se trata, cuando todo lo solemne y trágico se extralimita, deja de volverse trágico para volverse cómico.

Memorable la interrupción de la obra por parte de un personaje ajeno a la misma, que desarrolla una función de crítico. Federico lo increpa y el crítico, estereotipado hasta el absurdo, remata su interrupción con un monólogo de Shakespeare.

Memorable la sucesión de alusiones explícitas a la narrativa contemporánea, desarmadas por comentarios mordaces, que intentarían significar que la literatura puede y no puede revelar los sentimientos de los personajes. “Si vas a tenderme trampas literarias al menos utilizá un autor de Mansalva o de Eterna cadencia que al final se leen entre ellos”. Los vínculos hipertextuales son constantes. David Lynch, Quentin Tarantino, Paul Auster, Vladimir Nabokov, Albert Camus, Andy Warhol y un largo etc.

Si podemos explicar lo que nos sucede a partir de citas pop de referencias hiper culturales, estamos haciendo las cosas demasiado mal o demasiado bien. Cualquiera de las dos opciones son igual de aterradoras.

Finalmente, la obra decanta por una resolución que no puedo revelar sin arruinar la sorpresa, pero que me parece de una brillantez total: el amor como algo demasiado intenso como para que pueda resolverse a partir de la razón.

Melancolía por lo ido, por las relaciones disfuncionales y frustradas, por los sueños rotos y decadentes. Pero también la posibilidad de una resolución feliz. La vida como azar y como juego.

Y el teatro, que cada vez se parece más a la vida, también.

 

Ficha técnico artística

Autoría: Juan Crespo

Actúan: Facundo Beret, Pablo Fetis, Martín Pérez, Mara Teit

Diseño de luces: Damian Frusciante

Realización de objetos: Mariela Iuliano

Fotografía: Nicolas Bellati, Juan Pablo Tunesi

Diseño gráfico: Diego Farah

Asistencia de dirección: Facundo Beret

Producción: Mara Teit

Dirección: Juan Crespo

Web: https://www.facebook.com/elfincontrario?fref=ts

Duración: 50 minutos

 

VERA VERA TEATRO
Vera 108
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Reservas: 4854-3655
Web: http://www.veraverateatro.blogspot.com
Entrada: $ 100,00 – Sábado – 23:15 hs – Hasta el 31/10/2015

 

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Esta entrada fue publicada en 19 octubre, 2015 por en teatro y etiquetada con .
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