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Julieta Mariel Messer Contacto: julieta.messer@hotmail.com

Amor de don Perlimplin con Belisa en su jardin

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Por Luciano Alonso

Don Perlimplín es un veterano. Un cincuentón adinerado de buenos modales que nunca tuvo el placer de conocer el amor de una mujer. Marcolfa, la criada, intenta persuadirlo para que Perlimplín se case. Él no está muy convencido, pero se deja convencer cuando conoce a Belisa, una adolescente que podría ser su hija. La belleza de Belisa es absoluta, es total. Belisa tampoco está convencida de querer casarse, pero ella es adolescente y no entiende mucho de esas cosas y es su madre (que claramente está enamorada de Don Perlimplín) quien la convence de casarse con él. Sobre todo porque está pensando en los beneficios y ventajas económicas. Todo luce como uno de los tantos matrimonios por conveniencia, tan usuales por aquél entonces. La vuelta de tuerca es que se enamoran de verdad.

Un duende parece guiar con sus hilos invisibles las voluntades de cada uno y, también, parece decidir lo que el espectador debe ver y lo que debe ahorrarse. El duende mismo, bastante travieso, parece no estar seguro de hacia dónde inclinar la balanza en la suerte y destino de los personajes. Por momentos parece contentarse con ser un mero espectador de los acontecimientos, pero por momentos parece gustarle intervenir para decidir hacia dónde se inclinará la balanza. ¿A favor de Don Perlimplín o en contra?

El duende le explica al público que no cree justo exhibir los infortunios de un hombre bueno, porque Don Perlimplín es una persona de buen corazón y lo cierto es que se ha enamorado profundamente de Belisa, quien le ha abierto el mundo en una nueva dimensión. El problema es que Belisa es algo mentirosilla y está poseída por el ardor de su propia juventud. Belisa desea a otros hombres, coquetea con quienes la galantean.

Marcolfa le chismosea a Don Perlimplín lo que ha visto: Belisa coquetea con otros hombres. Don Perlimplín se ha dado cuenta, pero no le importa, porque es feliz como nunca lo ha sido. Don Perlimplín la ama como se ama a una hija. Ya está viejo, ella lo hace feliz, no puede pedir ni exigir demasiado. Don Perlimplín se confiesa más allá de la moral de este mundo. Marcolfa está indignada. Piensa que es deshonrosa la postura que ha adquirido su señor.

Don Perlimplín y Belisa intentan una suerte de conciliación, ideal e irreal. ¿Es que realmente existe el amor que no sea posesivo? ¿Puede Don Perlimplín consentir un matrimonio en la que ella se vea con muchachos más jóvenes? Ah, el amor libre. Una utopía acaso irrealizable. Quizás hoy nos parece que el amor y las relaciones de pareja lucen totalmente distintas a la moral de cierta época lejana. Sin embargo…

Belisa recibe unas apasionadas cartas de un misterioso joven de capa roja. ¿Y quién es ese joven del que ella se enamora? Más importante aún… ¿cómo sobrevivir al amor?

El argumento llega a una apoteosis que no puedo revelar sin arruinar la trama. En cualquier caso, el duende estará ahí, haciendo de las suyas y la resolución de la trama será exactamente como toda la obra: divertida y trágica. Federico García Lorca brillando en su esplendor: melodrama y tragedia, pero un gran sentido del humor. Una sensibilidad poética profunda, pero también una profunda ironía y un gran sentido del ridículo. El amor es horrible y hermoso.

Excelente puesta en escena con un destacable vestuario y un impecable manejo de la iluminación, las actuaciones son precisas. Sólo un poco sobreactuadas, tal como el texto lo exige. Trastabilla el timing de la obra al cambiar las escenas. Tiempos muertos que se vuelven excesivos. No obstante, la obra consigue transmitir eso que originalmente define al teatro: un momento mágico suspendido en el tiempo. Las actrices lloran y bailan. Mínimos elementos para llevar a cabo una obra ambiciosa, incluso en su simpleza. Breve. Tal vez demasiado breve. Es una historia mínima, casi como una pequeña fábula. Sin embargo es capaz de suscitar en el espectador una serie de interrogantes y cuestiones que no se olvidan fácilmente. Muy recomendable.

Ficha técnico artística

Autoría:Federico Garcia Lorca
Actúan:Pablo Aparicio, Graciela Barreda, Marco De Ninis, Ana Fouruolis, Belén Pallotta
Diseño de vestuario:Marina Apollonio, Belén Pallotta
Diseño de escenografía:Marina Apollonio, Gastón Asprea
Diseño de luces:Gastón Asprea
Realización de escenografia:Marina Apollonio, Gastón Asprea
Realización de vestuario:Marina Apollonio, Belén Pallotta
Diseño gráfico:Gastón Asprea, Belén Pallotta
Asistencia de dirección:Paula Castro
Prensa:Duche&Zarate
Dirección:Gastón Asprea
Duración: 45 minutos
TEATRO ANFITRION
Venezuela 3340 (mapa)
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Reservas: 4931-2124
Web: http://www.anfitrionteatro.com.ar
Entrada: $ 120,00 / $ 90,00 – Domingo – 19:00 hs – Hasta el 31/05/2015
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Esta entrada fue publicada en 28 mayo, 2015 por en teatro y etiquetada con .
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