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Julieta Mariel Messer Contacto: julieta.messer@hotmail.com

Ley Lear

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Por Luciano Alonso

Cuidado con confundir la similitud fonética que existe entre Ley Lear con Rey Lear, pues casi no hay ninguna referencia a la obra de William Shakespeare, apenas los nombres de las protagonistas, apenas una relación trágica entre hermanas… acaso el fantasma de un padre déspota, que no tiene reparos en talar un sauce, a sabiendas de que ese árbol es el espacio infantil de juego de sus hijas. Pero quizás esa es toda la similitud que podría trazarse entre ambas obras. Sin embargo, el título no es casual, ni caprichoso. En realidad, el paralelo con Rey Lear existe, pero de una manera simbólica, por oposición, como una suerte de tergiversación o reacción contra un modo de hacer teatro y contra una visión del mundo. Sería necesario intelectualizar y forzar explicaciones para que se entienda que existe un paralelo, pero opera más como una metáfora entre ambas obras que como un homenaje o reescritura.

Si es cierto que asociamos la obra de William Shakespeare a cierto modo de hacer teatro, sea lo que sea que tengamos en mente, no encontraremos eso en Ley Lear. Encontraremos otra cosa. Hay una relación de amor disfuncional entre hermanas, producto de una relación conflictiva con el padre, es cierto. Pero, insisto, Ley Lear va por otro lado. Mientras que en Rey Lear, Cordelia es precisamente quien se niega a consentir a su padre (desatando la tragedia por venir), en Ley Lear sucede exactamente lo contrario. Es ella quien responde al llamado del padre. Es ella quien vive sometida y asustada por el posible castigo paterno. Sin embargo, su hermana parece burlarse de ello, provocarla. Hoy papá no está, la noche es nuestra. Divirtámonos, bailemos, parece decir el personaje al comienzo de la obra y finalmente Cordelia se somete al influjo de su hermana. Esto es apenas el comienzo. Luego tendrán lugar dos monólogos sucesivos donde se cruzan evocaciones de un pasado incierto o presagios de un futuro inescrutable y, también, es el espacio en donde ya se introduce, con urgencia, la ruptura de la obra sobre sí misma, expresada a través de una sugerente e inentendible danza.

A partir de aquí, la obra se enrarece cada vez más, intercalando escenas y momentos en los que se adivina el retorno a cierta ambición narrativa (reforzada por el valor dramático de una madre ausente) con escenas en donde la ambición narrativa se extravía por completo, dando lugar a lo más interesante de la obra. Es decir, la insinuación de que el lenguaje humano ha perdido sentido y que, por eso mismo, es necesario expresarse a través de la danza.

Es cosa sabida que la danza tiene su propia semiología, acaso indescifrable con mecanismos intelectuales. Las escenas en las que los personajes de la obra se someten a una suerte de baile ritual, donde el lenguaje pareciera querer desprenderse de lo humano, son -sin lugar a dudas- lo más interesante y atractivo de Ley Lear. Destacan ambas actrices en el peculiar baile que despliegan, al borde de lo sensual y lo bestial. Se trata de momentos en los que los que lo inexplicable e inentendible de todo lo que está sucediendo en el escenario consigue sugestionar la imaginación del espectador, provocando toda suerte de reacciones emocionales que oscilan desde la fascinación hasta el franco desconcierto.

Antes de que la obra finalice, aún habrá pasajes en los que se insiste con un drama que ya no tiene interés ni fuerza ni impacto. La promesa de un reencuentro materno que ha dejado de interesar hace rato, un intento por justificar una tragedia que ya no importa… alguna frase inspirada y aislada consigue que la obra no naufrague por completo (como la destacable: ¿Te acordás la primera vez que soñaste que éramos lobos?), pero está claro que la obra trastabilla hacia el final. Quizás la obra rompe con la estructura formal demasiado aprisa, para luego intentar volver a ella, cuando es evidente que el argumento ha colapsado.

Así y todo, hay una ambición en Ley Lear que me parece destacable. Básicamente, es una obra desconcertante y uno sale de verla lleno de preguntas. Perfectamente funcional en la peculiar ambición de generar incomodidad y desconcierto.

Ficha técnico artística

Dramaturgia: Santiago Alegria

Intérpretes: Milagros Coll, Paz Imán

Fotografía: David Lescano

Diseño gráfico: Tomás Korman

Prensa: Tehagolaprensa

Dirección: Santiago Alegria

ESPACIO AGUIRRE

Aguirre 1270

Domingos 20hs

 

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Un comentario el “Ley Lear

  1. Julia Cobach
    4 mayo, 2015

    Demasiado larga, aburrida y actuaciones que transmitían muy poco sentimiento o demasiada artificiosidad gestual por momentos. No se entendió que quisieron lograr, pero definitivamente no lo lograron.

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Esta entrada fue publicada en 4 mayo, 2015 por en teatro y etiquetada con .
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