SPECTAVI, reseñas críticas -teatro,literatura,plástica,cine-

Julieta Mariel Messer Contacto: julieta.messer@hotmail.com

El viento en un violín

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Por Julieta Messer*

Las formas del amor, las cuerdas del alma, el significado de una familia, la violencia cotidiana, la marginación social, el mandato familiar. “El viento en un violín” es una de esas obras que el espectador no olvidará fácilmente, su dramaturgo y director Claudio Tolcachir logra una vez más asir la ficción con la más cruda realidad provocando como diría Aristóteles en su “Poética” el efecto catártico capaz de purificar las más bajas pasiones de los espectadores. “El viento en un violín” es una máquina narrativa que despliega hábilmente un entramado de relaciones humanas construidas de forma preciosista con una sensibilidad fuera de serie. No es la primera vez que Tolcachir, director del semillero teatral “Timbre 4” en el barrio porteño de Boedo (hoy uno de los referentes indiscutibles del teatro alternativo) recurre a “La familia” como tópico central en sus piezas dramáticas: basta nombrar como ejemplos “La omisión de la familia Coleman” o “Emilia”. La familia es para Tolcachir una posibilidad de exploración teatral jugosa que acompañada de grandes elencos, textos poéticos y una dirección sublime ha dado siempre los mejores resultados, tanto que “El viento…” se estrenó originalmente en Europa (Francia, España) para luego aterrizar en Buenos Aires en Timbre 4 y actualmente copar las noches en el circuito comercial del Paseo la Plaza. Argumentalmente “El viento en un violín” es la historia de dos chicas que quieren traer un hijo a este mundo y están dispuestas a todo por concretar su sueño y una madre desesperada por ver progresar a su hijo en la vida que también hará lo imposible para llegar a su objetivo. Historias que se entrecruzan en un montaje dramático pero a la vez lleno de humor que aliviana la trama continuamente. No hay maniqueísmos en los personajes tolcachireanos, se trata de encontrar piedad allí donde suceden las cosas más terribles, de afinar la mirada y de reflexionar acerca de la cultura como limitación a nuestra identidad. Lautaro Perotti personifica a “Darío” exhalando sensibilidad y dominio actoral en los 90 minutos que dura la obra, confirma su idoneidad al protagonizar una de las escenas más complejas del drama compartiendo con Tamara Kiper la intensidad de los parlamentos. Kiper se sube con frescura al escenario noche tras noche poniéndose en la piel de “Celeste” un personaje hecho a su medida que se debate entre la contradicción del deseo y su imposibilidad técnica. Por su parte Inda Lavalle es “Lena” quien inmersa también en este dilema será el nexo entre el deseo de tener un hijo y la resolución violenta de buscar a un hombre para que su novia acceda al sueño de ambas. Allí está “Mercedes” la madre de “Darío” que protagonizada por la excelente Miriam Odorico será un prototipo de madre sobreprotectora capaz de hacer todo tipo de artilugios con tal de que su hijo “Darío” sea feliz, esto incluye pedirle al psicoanalista de su hijo (un acertadísimo Gonzalo Ruíz) que le invente un trabajo en su consultorio con tal de que “Dari” esté ocupado y no se sienta un inútil. “Dorita”, la madre de “Celeste” está a cargo de una Mimí Rodríguez dulce y comprensiva pero a la vez sumisa y criada a la antigua, a “Dorita” le costará entender los vínculos de su hija a pesar del cariño que le tiene. “El viento en un violín” sopla en muchas direcciones, pero siempre poniendo el acento en los vínculos humanos, los sentimientos universales, el drama de las libertades personales en contraposición a los mandatos familiares. Temas difíciles tratados con la pluma consagrada de Tolcachir hacen de “El viento en un violín” una obra intensa, profunda, angustiante pero salvífica, pues como diría Nietzsche en “El origen de la tragedia” esa es una de las funciones del arte: una máscara para soportar lo cotidianamente doloroso.

*Julieta Messer.

Licenciatura en Artes, Universidad de Buenos Aires

Ficha técnico artística

Autoría: Claudio Tolcachir

Actúan: Mimí Rodriguez, Tamara Kiper, Inda Lavalle, Miriam Odorico, Lautaro Perotti, Gonzalo Ruiz

Escenografía: Gonzalo Cordoba Estevez

Iluminación: Omar Possemato

Fotografía: Giampaolo Samá

Asistencia de dirección: Melisa Hermida

Prensa: Marisol Cambre

Producción general: Maxime Seugé, Jonathan Zak

Dirección: Claudio Tolcachir

Duración: 90 minutos

PASEO LA PLAZA
Av Corrientes 1660 (mapa)
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 6320-5350
Web: http://www.paseolaplaza.com.ar
Entradas desde: $ 250,00 – Viernes – 20:00 hs – Hasta el 27/03/2015
Entradas desde: $ 250,00 – Sábado – 22:30 hs – Hasta el 28/03/2015
Entradas desde: $ 250,00 – Domingo – 21:30 hs – Hasta el 29/03/2015

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Esta entrada fue publicada en 20 marzo, 2015 por en teatro y etiquetada con .
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