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Julieta Mariel Messer Contacto: julieta.messer@hotmail.com

Bastardos sin gloria

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Por Julieta Mariel Messer

Theodor Adorno, filósofo de origen judío perteneciente a la llamada Escuela de Frankfurt fue célebre por su frase “No se puede hacer poesía despues de Auschwitz”. ¿Pero del humor dijo algo? ¿Se puede hacer humor después de Auschwitz? Quentin Tarantino muestra que el cine es capaz de saciar nuestras deudas pendientes con la historia. En “Bastardos sin gloria” todo parece posible: que Hitler compare a un enemigo del Tercer Reich llamado “Oso judío” con la leyenda del Golem de barro, que este oso mate a nazis con un bate de beisbol, que una judía llamada Shoshanna (Mélanie Laurent) pueda conseguir documentos falsos y pasar a ser Emanuelle y que la misma víctima (quien vio masacrar a toda su familia en un pueblito de Francia) este sentada años más tarde nada más y nada menos que con el asesino nazi comiendo un strudel con crema y tomando leche. La cinta de Tarantino dura dos horas y media y ¿oh casualidad? está estructurada en cinco partes como la tragedia griega (lo dice Aristoteles) Es que el Holocausto fue eso. El asesinato de seis millones de personas comandado por Hitler fue tema de representación en el cine, y mucho se ha dicho y escrito acerca de la ética de esa representación. Abundan los cortometrajes y largometrajes sobre el asunto. Y si la mayoría de los films están plagados de los campos de concentracion y exterminio como punto de partida, Tarantino no sitúa su film en ninguno de ellos porque solo basta tomar la punta de un hecho histórico tan aterrador para que su film se convierta en un campo fértil de imaginación en donde todo es válido que hasta podemos imaginar que en una secuencia un cardumen de guefilte fish o un ejército de knishes de papa pueda asesinar a los nazis. Haciendo uso de una paleta cromática saturada en colores tierra y rojos, Tarantino nos presenta en los dos primeros capítulos de su film el caso Dreyfus, una familia Francesa, dedicada a la producción de lácteos que fue escondida por un vecino llamado Perrier LaPadite (Denis Menochet) y luego delatada por este cuando un oficial nazi lo presiona en la mesa de su propia casa. Shoshanna fue la única sobreviviente de la masacre. En los primeros minutos de la cinta vemos al detalle esta idea nazi de exterminar a cuanto judío haya por mas que sean uno, dos o cinco. Por eso Hans Landa (Christoph Waltz), uno de los protagonistas viaja hasta lugares remotos para encontrar a sus presas. Las comparaciones de los judíos con las ratas son frecuentes y el director apela a la crudeza de los rostros para denotar cualquier emoción por más mínima que sea de los personajes. Este primer capítulo nos hace reflexionar acerca de la problemática de las familias no-judias que deciden esconder judios para salvar vidas pero al mismo tiempo ponen en peligro sus familias, ya que los nazis en la mayoría de los casos estaban al tanto. Tarantino lo muestra de forma sensible, cuando el padre de familia llora al tener que delatar a sus vecinos. Este fragmento nos permiten entender la dimensión histórica y a su vez el entretejido humano de las personas que rodeaban a cualquier familia, así como Irena Sendler, polaca y catolica, salvo a 2500 niños del Gueto de Varsovia, Tarantino con una pequeña historia nos dice lo mismo: hubo cómplices y hubo ayudantes. Esa frase que nos decían nuestros abuelos “la violencia engrendra mas violencia” es verdad, pero es inevitable. Del otro lado están los Bastardos sin gloria con su jefe: Aldo Rein, un teniente primero del ejército estadounidense (Brad Pitt) que recluta judíos para asesinar nazis y les tatuan una esvástica con un cuchillo para que no se olviden su origen. Pero es recién en el capitulo tres que la venganza judía empieza a ponerse en marcha. Los antetítulos nos indican el paso del tiempo: estamos en 1944. Es decir pasaron cuatro años y Shoshanna logró obtener una falsa identidad. Se llama Emanuelle y es la dueña de un cine parisino en donde se celebra una “Noche alemana” dedicada a directores germanos, como la conocida Leni Riefenstahl que apoyó con su cine al Tercer Reich de Hitler. Allí aparece el soldado Frederick Zoller (Daniel Brühl) que flirtea con Shoshanna pero ella no quiere saber nada por razones obvias. Días mas tarde la encuentra en un cafe y se le acercan a pedirle autógrafos al soldado, en consecuencia Shoshanna se da cuenta de que es reconocido y él le cuenta que fue condecorado por glorias militares al abatir como francotirador muchos soldados desde un campanario en Italia. Zoller se autointerpreta en un film: Nation´s Pride, que planea estrenarse en el Ritz, pero luego es el cine de Shoshanna el escenario para el estreno. El soldado le presenta a Goebells y en una escena memorable también a Landa, el asesino de toda su familia. En esta conversación vemos a través de los diálogos el odio y el racismo de los nazis no solamente con los judíos, sino con los negros por ejemplo: cuando Landa le sugiere a Shoshanna que el negro que trabaja en su cine no esté el día de la funcion de la pelicula. 
Incendiar el cine, incendiar a los nazis, vengarse de lo que paso, el nitrato es tan inflamable que no se puede viajar con una cinta en un transporte público y Shoshanna tiene 350 peliculas. La ficción que construye Tarantino se va resolviendo hacia el capítulo cuatro: “La operacion kino” . Es importante el lugar que juegan las lenguas en esta película, se habla en varios idiomas y una palabra puede enseguida delatar la nacionalidad de los personajes, es así como se producen unos asesinatos cuando uno de la banda de los Bastardos es sospechado por su acento, si bien logra sortear las dificultades es cuando va a pedir tres vasos que los gestos lo delatan, ya que todos los países tienen sus formas, sus costumbres, su propia historia y es muy fácil para un nativo poner eso de relieve. El capítulo cinco es la apoteosis de la violencia, es la venganza de Shoshanna quien incendia el cine con todos los nazis adentro. Nos mantiene en vilo con un suspenso a lo Hitchcock, vemos el fuego incesante, las personas corriendo por toda la sala y el morbo de matar a Hitler muchas muchas muchas veces deformando su rostro hasta volverlo irreconocible, como si todas esas balas no alcanzaran para vengar la muerte de las seis millones de personas que por su culpa no tuvieron otro destino que la muerte.
El mundo que construye Tarantino es cuestionable como si respondiera a la violencia con violencia. También ayuda a que reflexionemos acerca del asunto de la ética de la representación y sus incumbencias con lo artístico. ¿Le corresponde al arte ser ético o el arte es arte? Su forma de narración introducción-nudo-desenlace nos permite detenernos en cada parte para advertir su maestría cinematográfica y no poder movernos hasta la escena final en donde Shoshanna dice:
-Quiero que miren profundamente la cara de la judía que los va a matar. Marcel, quémalo todo. –

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Un comentario el “Bastardos sin gloria

  1. debocaenboca
    17 junio, 2014

    Genial peli -totalmente atrevida y de la mejor cosecha Tarantino. Muy buena la crítica, destaca varios puntos que no había percibido.

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Esta entrada fue publicada en 16 junio, 2014 por en Sin categoría y etiquetada con .
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